Nacional culminó una buena temporada en líneas generales, más allá de no haber podido conseguir el objetivo principal de ganar la Liga Uruguaya.
Desde el comienzo del año, el plan estaba claro: pelear por el bicampeonato local y llegar lo más lejos posible en la Basketball Champions League, incluso soñando con poder definirla. Viéndolo con las emociones todavía presentes tras la eliminación, puede aparecer la sensación de que no se cumplió la meta y que todo lo hecho pierde valor, pero la realidad está lejos de eso.
Esto no significa que haya que conformarse o estar contento con el resultado final, aunque tampoco se le puede reprochar demasiado a un plantel que compitió hasta el final y que dejó todo durante la temporada.
Nacional, Aguada y Peñarol eran los candidatos que se habían armado para pelear el título. Sin embargo, campeón solamente puede haber uno y los otros inevitablemente terminan el año con desilusión y bronca.
A diferencia de la temporada pasada, el equipo tuvo que sobreponerse desde temprano a distintos problemas sanitarios que le impidieron contar con el plantel completo durante varios momentos del año. Eso terminó pesando en semifinales, donde no pudo competir en igualdad de condiciones ante un rival que aprovechó mejor el contexto y ganó con justicia.
Además, quedó claro que el club se vio perjudicado por unos pocos que pusieron sus intereses por encima de la institución y privaron al equipo de jugar con su gente en el Gran Parque Central, una de las localías más fuertes de la Liga. Más allá de eso, la sanción terminó siendo muy exagerada: un fallo que le quitó tres puntos al equipo y le impuso ocho cierres de cancha, dejando además la sensación de que se utilizó una vara distinta según el club involucrado. Y como si fuera poco, Nacional tuvo que convivir durante gran parte de la temporada con la quita de puntos inicial y luego con otra sanción que volvió a restarle tres unidades más.
Duele perder, claro está, pero el proyecto liderado por Luis “Gallo” López como presidente, Álvaro Ponce como entrenador y Patricio Prieto como capitán volvió a estar a la altura. En una temporada que se presentaba muy complicada, el equipo volvió a competir hasta el final, sabiendo que lo más difícil no es ganar una vez, sino sostenerse y volver a ganar.
Tocará descansar, limpiar la cabeza y analizar las cosas que se hicieron bien y las que hay que mejorar, sabiendo que el club y la hinchada merecen volver a pelear arriba. Porque aunque esta vez no se pudo alcanzar el objetivo, quedó demostrado una vez más que este equipo nunca dejó de competir, incluso en los momentos más difíciles. La amargura lógica de este momento también debe servir para valorar un proyecto que sigue creciendo y que volvió a poner a Nacional entre los grandes protagonistas del básquetbol uruguayo y del continente.
Facundo Nolla
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