Por Pablo Fabregat
3 Jul 2013
columna

El Maracanazo de 1950 modificó cosas para siempre. Una de las tantas, fue la vestimenta que usaba la selección brasileña de fútbol.

Hasta ese entonces, Brasil empleaba un conjunto enteramente blanco con escasos vivos azules.

Tres años después de que los celestes enmudecieran a 200 mil almas en Río de Janeiro, el diario Correio da Manhá hizo una convocatoria entre sus lectores para diseñar el nuevo equipo de la CBF. Llegaron 202 candidatos a la final. Todos tenían como requisito usar los cuatro colores de la bandera nacional, esa que reza “orden y progreso”.

El ganador fue el escritor, periodista, traductor, diseñador gráfico y profesor universitario Aldyr Garcia Schlee, nacido en Jaguarao, o como le decimos nosotros, Yaguarón. La consigna era respetar la idea que representa la nacionalidad de Brasil: el verdeamarelo.

Así diseñó un conjunto de camiseta amarilla con detalles verdes, short azul y medias blancas. Una vez finalizado el concurso, la Confederación lo oficializó como uniforme, y el premio que obtuvo fue el equivalente a veinte mil reales y un lugar para trabajar en el diario.

Con 18 años bosquejó la ropa de selecciones más ganadora de todos los tiempos, pentacampeona del mundo. La estrenaron en el Mundial 1954 con malos resultados, pero desde el 58 en adelante, nuestros vecinos del norte se convirtieron en la potencia global.

Aldyr hoy vive en Capao do Leao, municipio cercano a Pelotas. Es padre de tres hijos, es abuelo, fue y es aficionado al fútbol de botones y mira partidos por televisión permanentemente.

Hace unos días lo llamamos para entrevistarlo en Segunda Pelota, el día previo al partido semifinal de la Copa de las Confederaciones entre Uruguay y Brasil, que ganaran ellos 2 a 1.

Aldyr habló un correcto portuñol. Dijo que le resultaba más fácil escribir en español que hablarlo, demostró ser conocedor de la vida de Carlos Gardel y de su origen tacuaremboense, contó que la final del 50 la vivió en un cine, y que cuando informaron que ganó Uruguay se puso a llorar: “no sabía si lloraba de tristeza o de alegría”.

Hasta hoy los diarios de Brasil lo entrevistan por el insólito hecho de que este hombre brasileño, diseñador de la ropa de su selección, hinche por Uruguay: “no quiere que le vaya mal a Brasil, pero sí quiero que gane Uruguay”, aseveró tranquilo.

Hoy tiene 78 años. Relató que vino a Montevideo a ver algunos partidos  de ambas selecciones, recordando puntualmente aquel 1 a 0 con gol de Magallanes en una eliminatoria.

Cuestionado sobre el extraño fenómeno de hinchar por Uruguay, su explicación fue maravillosa: “por vivir en la frontera me hice hincha de la celeste… y bolso”.

Sí, como lo leen, Aldyr García es hincha de Nacional. Vino hace “mucho tiempo”, según su esposa Marlene, a ver un clásico, y no entró al estadio por la sensación de violencia imperante. Lo vio en “una confitería cerca del estadio”.

Para colmo, en su casa de Río Grande do Sul tiene el poster de la selección de Sudáfrica y entre otras cosas, cuelga en una pared una foto de Jorge “Superman” Seré.

Entre otros tricolores recordó a Dely Valdez, al Vasco Ostolaza y a Yubert Lemos. En el mismo instante que esa información valió más que todo, le manifesté mi deseo de que el club lo invite a Montevideo para ver un partido de Nacional en el Parque y le haga algún homenaje.

Si seremos grandes que hasta tenemos hinchas célebres en Brasil!! 


Pablo Fabregat

Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica. Es periodista, productor e incursiona en la actuación a través de su personaje “Tío Aldo.” En la actualidad forma parte de los programas “Segunda Pelota” y “Abrepalabra” en Océano FM y “Sonríe te estamos grabando” en Teledoce.





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