Por Ignacio Barquet
17 May 2020
relato
fotografía

"Golpeá las manos que siempre alguien te va a recibir. Vení cuando quieras que acá somos todos una familia y somos todos de Nacional".

“Claro Ignacio, golpeá las manos que siempre alguien te va a recibir. Vení cuando quieras que acá somos todos una familia y somos todos de Nacional, solo hay dos personas -mi cuñado y mi hermana- que son de «la gallina» pero después somos todos bolsos. Toda la cuadra es bolso, todos los que viven acá son bolsos.”

Voy camino al trabajo por Aparicio Saravia (una de las calles principales que atraviesa el Barrio Marconi) y algo me llama la atención: todo está pintado de Nacional. Los postes, las casas, hasta los almacenes. Se me viene a la cabeza la cantidad de veces que desde chico escuché repetir el mito de que el pueblo es de otro equipo. Prendo la radio y Diego Forlán lo repite para un programa de Argentina. Miro el informativo y un conocido periodista deportivo hincha de Nacional dice estar de acuerdo. El mozo del bar -hincha de Liverpool- me sirve una cerveza y lo vuelve a repetir con seguridad.

Leo es uno de los tantos que viven en el Marconi y tiene su fachada pintada del cuadro de sus amores. Le pregunto si escuchó lo que declaró el entrenador bilingüe pero me dice que no, que no lo escuchó pero que él no da bola, que él se ríe de eso, que él sabe lo que es Nacional. Que la bandera de Artigas es tricolor, que la de Libertad o Muerte es tricolor, que el pueblo es tricolor porque “Nacional es Uruguay”.

Es 14 de mayo de 2020, Nacional cumple 121 años y me comunico con Leo porque quiero hacerle un retrato a su familia y participar con una fotografía en la movida #BanderazoEnCasa. Golpeo las manos, escucho ladrar al perro y enseguida me dice que pase, que me siente, que el perro es cachorro y no hace nada. Me cuenta que acaban de organizar una olla solidaria, que ayer se quedaron festejando hasta tarde y que tienen un cuadro de fútbol juntos. Sigue llegando gente para sumarse a la foto, ya no me queda claro quiénes son de la familia y quiénes no. “Con Maxi tenemos dos cosas en común: somos negros y somos de Nacional” dice uno de ellos mientras carga una enorme bandera. “Andá a buscar a los demás pibes, ¡traigan los bombos!”, grita otro preparando el evento.

Estoy atrás de la cámara, quedan pocos rayos de sol y mientras ya sacábamos la foto se suma otro vecino. Probamos diferentes tomas, el clima es de alegría y oigo a mis espaldas las bocinas de los autos que pasan alentándonos y vuelvo a sentir la misma adrenalina que cuando hacemos un gol y abrazo a un desconocido en la tribuna. Estamos en comunión y ahora entiendo que yo también soy parte de esta gran familia de la que Leo tanto me hablaba.

Me acompañan hasta el auto, me agradecen por haber pensado en ellos, que nadie nunca había ido. En la esquina aparece Daniel, que no pudo salir en la foto porque tenía que trabajar. “Somos del Marconi, a veces para trabajar tenemos que decir que somos de otro barrio porque a la gente no le gusta y no quiere venir. Pero nos sentimos representados y nos gusta vivir acá”, dice Daniel con orgullo. Él también está vestido con una campera de Nacional.

Ignacio Barquet
#16884





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