Por Santiago Magni
26 Oct 2017
Unidad
Trabajo
Esfuerzo

Si la mano viene complicada hay que redoblar esfuerzos.

Las redes sociales tienen poder de inmediatez y muchas veces se fomentan ciertos comentarios o se hacen masivos. Me toca seguir a Nacional desde el exterior y entro mucho a Twitter y Facebook para encontrar opiniones variadas sobre los partidos del Decano.

Duele leer algunas críticas a jugadores y cuerpo técnico, que antes eran elogiados por esas mismas personas (nadie resiste al archivo). 

Esta columna no es en defensa de ningun integrante del plantel en particular, sino una pequeña ayuda memoria para tener en cuenta que los resultados mandan y si estos son negativos se maximiza todo. Además, es una oportunidad para recordar a la gente que este momento deportivo del club no es una crisis ni una catástrofe.

Voy a empezar por las críticas al entrenador. Martín Lasarte volvió a Nacional a mediados de 2016 (había sido bicampeón entre 2005 y 2006). En su segunda etapa en el club consiguió el Campeonato Uruguayo 2016 y el Torneo Intermedio 2017. 

En el actual torneo parece muy lejana la oportunidad de lograr el bicampeonato luego de la derrota de la última fecha en el Gran Parque Central ante el Tanque (aunque tratándose de Nacional jamás daría por perdido un torneo).

Este año Nacional fue muy irregular y ha tenido dos caras. El Bolso arrancó bien el año derrotando a Lanús en Argentina, tuvo un gran partido ante Chapecoense en el Parque por Copa, ganó el Intermedio con buen funcionamiento colectivo y tuvo una gran actuación de local ante Botafogo, pero el juez y la mala puntería nos dejarían al borde de la eliminación en octavos. 

Del otro lado está la cara negativa, donde además del bajo rendimiento en el Clausura está la segunda parte del Apertura, donde las individualidades salvaban a un equipo chato y monótono, pero ante Defensor Sporting esa excepción a la regla no se dio y se perdió el primer torneo por un punto.

Lasarte tuvo buenas y malas, como todos. Se le puede cuestionar la tardía inclusión en el once titular de algun jugador, que se le dan más oportunidades a algunos futbolistas que a otros y que el nivel de juego ha caído en relación al Torneo Intermedio, donde se parecía haber encontrado un sistema e idea de juego. 

Molesta leer comentarios como "está quemando a Rogel" o cosas como "dejó ir al Rafa García" o "Silveira no puede jugar". En muchos casos quienes tienen este tipo de comentarios hace unos meses pedían a Rogel en lugar del Rafa o alavaban a Hugo y lo comparaban con el Chengue en el Uruguayo.

La partida de algunos jugadores no fue por decisión del entrenador, esto habría que consultarlo con los directivos del club. Por otro lado, ¿se soluciona una mala racha cambiando algún nombre ahora? ¿Quién garantiza resultados inmediatos en poco tiempo de trabajo? La improvización no es propia de Nacional, si hay que hacer un balance que sea a final de la temporada, jamás durante el campeonato.

En este siglo Nacional logró 9 Uruguayos en 17 posibles. Un tercio de esos campeonatos fueron bajo la conducción de Lasarte. Podrá gustar o no su estilo, particularmente no es de mis preferidos en cuanto a estrategia y táctica, pero el balance global lo avala.

Vivimos en una década diferente. Soy un privilegiado al vivir en una época en la que a partir de 1998, cuando tenía cinco años, Nacional retomó el rumbo y cerró una racha negativa donde reinaba la crisis deportiva e institucional.

Si quieren saber de estar en las malas preguntenle a esa barra que no abandonaba al Bolso y llenaba todas las canchas a pesar de que el título de campeón nos era esquivo y lo ganaba el tradicional adversario.

Somos contemporáneos de grandes remontadas históricas ante el rival de todas las horas (una conseguida íntegramente en los descuentos),clásicos inolvidables, campeonatos ganados de atrás y partidos de Copa que quedarán en nuestra retina. 

Vamos todos los fines de semana al Parque y vemos cómo crece constantemente sin cesar y a puro pulmón. Los vientos cambiaron. Si una crisis es no salir campeón de algun torneo e ir a la Copa Libertadores todos los años, ¿en la década del 90 qué era?

Vamos a tirar todos para un mismo lado. Remar contra la corriente que ya vendrán los resultados. Seamos menos pesimistas.

Cuando el panorama viene complicado hay que triplicar esfuerzps y trabajar en conjunto. Unidos, espalda con espalda. La división jamás es el camino.

Como dice La Vela: "si todo parece jodido es cuando hay que poner".

Santiago Magni






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