Por Manoel Castanho
19 Jun 2016
Manoel

Ignacio Chans escribió en la página de El Observador un texto pidiendo perdón a Forlán. Algunos argumentos fueron discutidos hace cuatro años en este sitio.

Peñarol se quedó con el campeonato uruguayo de 2015-2016 y enseguida la estrella del club, Diego Forlán, anunció que se va. Se cansó de las presiones y críticas que vivió en el club. Y entonces uno se encuentra con una nota de opinión del periodista Ignacio Chans [1] diciendo “Forlán, perdónanos”. Él escribe en primera persona, porque se considera que los medios también son parte del problema. Tiene algunos argumentos frágiles y busca la razón de su “mezcla de sorpresa, tristeza y resignación” diciendo que el fútbol uruguayo está enfermo.

La lectura de esta nota me hizo recordar una discusión antigua – y por supuesto él también la recuerda, porque incluso la mencionó, poniendo link para su opinión sobre “los barrabravas de PC”. El contexto es algo sucedido allá por el 2012: la publicación de una foto del inflable para ilustrar una nota sobre violencia desató la furia de la parcialidad tricolor. Él escribió sobre el tema en la página de El Observador [2] y también lo hice en decano [3]. Aun sorprendido con la repercusión, él escribió otra nota – la de los barrabravas de PC [4]. Escribí una nota siguiente, pero lamentablemente no encuentro link para ella. En aquella ocasión, intenté argumentar que la foto elegida para ilustrar una nota sobre violencia (o “graficar un hecho lamentable”, como dijo él) había sido infeliz. Él no estuvo de acuerdo, pero al menos dio la cara con su opinión y no dejó de debatir.

La discusión que Ignacio Chans busca traer con la salida de Forlán en 2016 ya fue, en cierta medida, trabada en 2012 con el tema de la polémica foto. Hagamos el debate de hoy recordando al debate de ayer.

El fútbol dejó de ser divertido

Ignacio Chans en 2016: “El fútbol hace rato dejó de ser divertido, y paso a ser un motivo de estrés. Como hinchas ya no disfrutamos, apenas descargamos tensión”.

Ignacio Chans en 2012: “En mi opinión, es la historia del absurdo. El absurdo de cómo el fútbol pasó a ser motivo de que seres racionales, que quizás son brillantes en sus actividades personales, apaguen su cerebro a la hora de hablar de fútbol. Y cuidado, no estoy hablando de 90 minutos de pasión en un estadio, algo lógico y hasta sano”.

Escribí yo en 2012: Usted todavía no explicó por qué cree que es “algo lógico y hasta sano” “apagar el cerebro” y “tener 90 minutos de pasión en un estadio” y algo reprobable fuera del estadio, en una cybertribuna (si es que puedo llamar así). ¿Es que dentro del estadio es correcto putear al mundo entero? En otras palabras, ¿es correcto ser violento (especialmente con palabras) dentro de una cancha? Para mí, no.

Autocrítica

Ignacio Chans en 2016: Hablo en primera persona porque también a los medios nos cabe la autocrítica. Forlán lo mencionó específicamente. A veces, con nuestros seguimientos minuto a minuto de cuestiones triviales, también alimentamos la rosca. O porque a menudo también somos incapaces de ver lo bueno, quizás en una obsesión mal entendida por ser objetivo, lo que abona el terreno para una corriente de opinión contraria a un técnico o a un jugador. O porque solemos caer en la soberbia de pensar que no nos equivocamos.

Ignacio Chans en 2012: Otros –entre ellos un columnista del sitio partidario Decano, de los pocos que contestaron con respeto y altura- argumentaron, palabras más, palabras menos: vista la molestia que generó, ¿no habría que bajar la foto? En mi opinión, por supuesto que no. Eso sería dar el brazo a torcer a los violentos, o a los que piensan que los medios deben calcular sus pasos según la respuesta de la gente, o que deben censurarse en mostrar la realidad, sea esta un drama bélico o una polémica por una foto.

Escribí yo en 2012: Si el objeto incita la violencia en la tribuna, ¿no incitaría en las páginas de un periódico? Si fue una “negligencia de las autoridades”, “rayana en la complicidad”, ¿no habrá ocurrido negligencia de los editores responsables del periódico? Chans argumentó que estaba apenas graficando uno de los tantos hechos de violencia. No. La elección de la foto fue totalmente parcial, y el hincha sintió como si El Observador estuviera tomando parte en la provocación. El enojo del hincha tricolor al ver la foto tiene el mismo tamaño del orgullo del hincha carbonero.

Cargadas

Ignacio Chans en 2016: En ese esquema, es lógico que hayan florecido los medios partidarios. Algunos de muy buena calidad, otros menos. Para nada estoy contra ellos, sino contra esa postura de dividir el mundo entre buenos y malos, y llamar al rival "Los del 13", o "Hijos". Le niegan hasta el nombre, la demostración final de una violencia que dejamos pasar como divertido "folkclore".

Ignacio Chans en 2012: No hubo dos opiniones. La foto era el reflejo de un hecho que es reprobable, en la dolorosa idiotez con el que se vive el fútbol actual. Que un mundo paralelo, sano, no hubiese pasado de una cargada, pero que en éste, es lamentable.

Escribí yo en 2012: Usted escribió sobre el mundo ideal, en lo que la gallina inflable sería apenas una cargada. En mi mundo ideal, usted podría decirse hincha del cuadro que quiera, incluso cuando aún era periodista deportivo.

Impunidad

Ignacio Chans en 2012: Ese 11 de mayo de 2008 la hinchada de Peñarol ingresó al Estadio, en un día de clásico, un muñeco inflable con forma de gallina, los colores de Nacional y la leyenda “hijos”. Aquél hecho alimentó la violencia en un momento en que se intentaba calmar, y para peor, contó con la negligencia de las autoridades, que permitieron que la gallina ingresara al Estadio.

Escribí yo en 2012: En el tercer párrafo usted habla sobre lo que alimenta el espiral de violencia. Faltó decir la impunidad.

Todo o nada

Ignacio Chans en 2016: También hemos intentado eliminar los títulos como "A vida o muerte", o "Se juega todo". Es fútbol, no la vida ni la muerte. Apenas un divertimento de fin de semana.

Mientras tanto, cuando uno abre la página de Referí para leer la nota de Ignacio Chans, aparece al lado una llamada para otra nota: “Forlán, ¿éxito o fracaso?”.

Otros argumentos

Cuando Ignacio Chans dice que “nos estamos perdiendo lo mejor de lo mejor, por esa incapacidad de disfrutar ya no de lo bueno del de enfrente, sino de lo propio”, no está diciendo nada nuevo. Todos en algún momento nos calentamos e insultamos a algún jugador. Pero no podemos igualar a los desiguales: hubo una hinchada que, hace poco menos de diez años, cantaba “que se vayan todos, no se quede ni uno solo”.

Cuando habla de la presión de estar en un cuadro grande, argumenta el periodista: “O que Nacional, tras quedar a un penal de meterse entre los cuatro mejores de América, le quita la confianza a un técnico con gran futuro por dos malos partidos”. Más allá de que los malos partidos fueron más que dos, esto tampoco es algo nuevo: Carreño hizo buenas campañas en lo internacional, pero el mal rendimiento en lo local lo alejó en 2003 y en 2007.

El periodista escribe que le cayó la ficha cuando leyó una columna de Nacho Pintos en Facebook. ¿Y qué dice la columna? “El contexto de nuestro fútbol, que excede a Peñarol, lo echó del campeonato uruguayo”. Calma, que esto no fue todo: “La lógica violenta de Peñarol jamás funcionaría si no tuviera un "enemigo" enfrente que no respondiera y redoblara la apuesta con violencia en diferentes expresiones. Un tiroteo, un enfrentamiento con la Policía, insultar y amenazar de corbata a todo lo que se mueva, y otros etcéteras amparados en la perversión de la pasión; y siempre da la sensación de que todo pasa si los violentos quieren, para "bien" (operativos exitosos de seguridad) o para mal. Y las tragedias son cuestión de puntería o de a quién le toca responder”.

En otras palabras: nosotros, los bolsilludos, somos culpables de la violencia en la otra vereda.

Es un razonamiento tuerto. Porque cuando hubo en Nacional un presidente dispuesto a tomar como bandera la lucha contra la violencia, realizando concesiones como denunciar a sus propios hinchas, en la otra vereda se alimentaba la impunidad, aun cuando había heridos de arma blanca en la Ámsterdam. Cuando quiso transmitir un mensaje contra la violencia y ver el partido en la tribuna, al lado del presidente de Peñarol, fue despreciado. No quiero hablar de tiroteos y pintadas porque no sigo de cerca esta realidad, pero hubo un hincha de Nacional que fue muerto por el simple hecho de estar con una camiseta del club. Pintos argumenta que esto puede pasar en un lado o en otro, pero ¿hay alguna punición para quien amenaza con “hay balas para todos”? Hay violentos en los dos lados, hay inadaptados, hay cyberbarras, pero no se puede igualar a los desiguales.

Dentro del contexto reciente, Peñarol inauguró su estadio y hay denuncias tanto de hinchas que fueron víctimas de robos en los baños con armas de fuego [5] cuanto de hinchas de otros cuadros que fueron al estadio para ver un partido [6]. En el segundo caso, hay un argumento que llama la atención: “¿Te das cuenta de que los partidos con hechos específicos de violencia no se suspenden por miedo a la violencia que puede generar la suspensión?”. Y ahí sí, tendrá razón Nacho Pintos cuando dice que siempre se da la sensación de que todo pasa si los violentos quieren. Mientras tanto, Nacional recibió en su estadio al equipo con una de las barras más peligrosas de América (Boca Juniors) sin incidentes.

Disfrutar lo propio

Argumenta en su nota reciente Ignacio Chans: “Hablo ya de disfrutar de los jugadores propios. De maravillarse con un gol, una asistencia, un caño o un taco. Eso pasó con Forlán: no fue ni cerca el de 2010, pero en esa crítica de todo el año no valoramos los destellos de talento que regaló en el camino”. Y más adelante: “Por eso se fue Forlán, por eso Lugano no quiso terminar su carrera en Uruguay y por eso Suárez ya ha tirado señales de que no lo hará”.

En la hinchada de Nacional, no tardaron las comparaciones. Álvaro Recoba vino a Nacional, tuvo una buena temporada, pudo retirarse campeón en 2012, pasó dos temporadas en las que Nacional no ganó ni un torneo corto y luego se retiró campeón y con el cariño de la hinchada en 2015. Libros como “Yo Vi Jugar al Chino” y “El Último Genio” cuentan su trayectoria. Anotó una enormidad de goles olímpicos y dio tres enormes alegrías clásicas, anotando el gol de la victoria y con el sabor de vencer de atrás y hasta en los descuentos.

Y eso que no fueron todas buenas para el Chino. ¿Su presencia aportaba calidad al equipo? Sin dudas. Pero tomemos el Clausura 2015, cuando el ídolo ya estaba cerca de su retiro: el saldo de goles de Nacional en aquel torneo fue +3, pero si tomamos apenas los goles que ocurrieron con Recoba en la cancha, el saldo pasa a ser -3. Sin contar los penales perdidos en momentos clave: uno contra Garcilaso, otro en la última jornada frente a Fénix y uno en la final contra Peñarol, éste sin consecuencias.

Sabemos que la presión existe en los dos equipos grandes; que en ambos hay jugadores que se fueron felices y otros que se marcharon infelices; pero al argumentar que quien echó a Forlán del fútbol uruguayo fue “el contexto” (Pintos) o la falta de capacidad de disfrutar lo propio (Chans), parece que ambos atribuyen una frustración concreta a una causa abstracta. Primero de todo, porque si Forlán se fue el contexto del fútbol uruguayo o la falta capacidad de disfrutar lo nuestro, ¿por qué Recoba tuvo un destino tan diferente?

Y cabe una última pregunta: ¿Qué te sorprende, Ignacio? Los problemas que apuntas como motivo de la marcha de Forlán no llegan a ser una novedad.

Manoel Castanho

Lista de links

[1] http://www.referi.uy/forlan-perdonanos-n926540

[2] http://www.referi.uy/la-foto-la-polemica-n220041

[3] http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:FwvjSwT9J84J:www.pasionfutbol.com/fanaticos/Visiones-De-La-Violencia-20120310-0036.html+&cd=1&hl=pt-BR&ct=clnk&gl=br&client=firefox-b

[4] http://www.referi.uy/los-barra-bravas-pc-n220189

[5] http://www.futbol.com.uy/auc.aspx?310002

[6] http://liverpoolfcuruguay.tumblr.com/






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