Por Daniel Navascués
8 Jun 2019
Historia

Siendo conducido el Club Nacional de Football por la Comisión Directiva presidida por el Dr. Domingo Prat De María, en octubre de 1910, la Institución se conmocionó por una grave crisis interna.

La misma se produjo a raíz de la decisión de incorporar al plantel de primera división a Antonio Benincasa, Ángel Romano, Pedro Mazullo y Juan Munichelli, lo que ocasionó la resistencia de un grupo de jugadores que no los aceptaban por su condición de obreros albañiles, por cuanto los consideraban de clase inferior. El hecho provocó reacciones de los asociados de apoyo a los “sublevados” y de condena a los mismos, y además, que se perdiera el concurso de dos excepcionales valores como Antonio Benincasa y Ángel Romano, que ante esta situación se fueron al CURCC, aunque el segundo regresó cuatro años después. Acercándose el momento de la asamblea anual dispuesta por los estatutos para la rendición de cuentas de la directiva saliente y elección de nuevas autoridades, era evidente que la controversia sería dirimida electoralmente. Y de esto se dio cuenta rápidamente un prestigioso e influyente asociado del club llamado Manuel Rovira Urioste, quién junto a una veintena de asociados reunidos en el bar Londres, el 12 de febrero de 1911, sito en 18 de Julio y Arenal Grande, resolvieron reorganizar y democratizar a Nacional. Realizada la elección, triunfaron los demócratas; por cuanto la lista que presentaran pasaría a dirigir los destinos de la institución, hecho que provocó el alejamiento de una treintena de asociados; entre ellos, jugadores que no aceptaban su derrota.

La nueva dirigencia quedó integrada con las siguientes personas: Presidente: Dr. José María Delgado; Vicepresidente: Escribano Juan Dacquo; Secretario: Sr. Joaquín Reyes Lerena; Prosecretario: Sr. Hilario Garayalde; Tesorero: José Alejandro Simeto; Protesorero: Sr. A. Sámano; Vocales: Sres. Nicolás Da Risa, Ricardo Bruzzone, Eduardo Moncaut, Manuel Rovira Urioste y Ángel Landoni.

El nuevo Presidente era un joven médico de 28 años oriundo de Salto, nacido el 10 de julio de 1884 y titulado en 1908.

Además de su profesión universitaria, aquel joven era un activo participante en la actividad política, llegando a ser electo diputado en representación del Partido Nacional. Además de estas actividades, disponía de tiempo para desempeñarse en algo que le agradaba mucho: escribir poemas. La tarea a asumir por parte de aquella Comisión que encabezaba el Dr. Delgado les exigía capacidad, mucho trabajo y firmeza en la conducción, dados los acontecimientos que se habían producido y las consecuencias de éstos en el Club.

El primer y más importante punto a resolver era la integración del plantel de primera división que se encontraba diezmado ante el retiro de una formación completa y algunos suplentes, que en desacuerdo por el triunfo de los demócratas, se enrolaron en el Bristol Football Club. De esta forma, ingresan a Nacional los hermanos Francisco y Manuel Varela, que jugaban en el Libertad, al igual que otro jugador de la misma institución pero de la reserva, quién sería, en el futuro, una figura tricolor muy importante: Abdón Porte.

Bajo la gestión del Dr. Delgado y los suyos, en lo social se afianzó la democracia y la política fraterna de institución abierta para recibir a todos sin distinción alguna, pero además, en lo deportivo, un nuevo y promisorio plantel y la ampliación del Gran Parque Central, inaugurada el 2 de julio de 1911, con ampliación de las gradas con capacidad para 15.000 espectadores, convirtiéndolo en el más importante de América del Sur. Como hemos dicho en alguna anterior oportunidad, los estatutos disponían que las elecciones se realizaran anualmente, con la presentación de listas que eran votadas a mano levantada, adjudicándose el triunfo la que obtuviera la mayor votación.

Llegado el momento de que los socios juzgaran su gestión, seguramente el Dr. Delgado se presentó con la satisfacción íntima del deber cumplido, porque se produjo su reelección en el cargo sin objeción alguna, y acompañado, desde la Vicepresidencia, por

una también joven figura que ocuparía, en el futuro, un lugar destacado en la historia de la institución: Rodolfo Bermúdez. La brillante gestión del Dr. José María Delgado le valió que ocupara la mayor jerarquía durante once años consecutivos, habiendo sido reelecto en diez oportunidades, caso único en el fútbol uruguayo.

En lo deportivo, durante su gestión los parquenses retomaron el camino a la gloria, acumulando conquistas nacionales e internacionales que marcan una diferencia cómoda en la estadística, que alguno recurre a mil recursos en busca de acortarla.

Entremos, entonces, a desarrollar el punto señalado:

Año 1911

El 20 de agosto Nacional enfrentó al Bristol Football Club, cumpliendo lo dispuesto en el calendario del Campeonato Uruguayo, donde se produjeron dos importantes hechos: el primero es que la totalidad de la formación del Bristol fue la escuadra titular de Nacional en 1910, y el otro se trató del debut de Vicente Ascunzi; primer jugador negro que integró un equipo de nivel superior de futbol uruguayo.

Año 1912

El 14 de julio, en el cotejo con Bristol por el torneo Competencia, debutó el segundo jugador negro en Nacional: se trató de Antonio Viemont, que lo hizo como atacante en la punta derecha.

Ocho años después de conquistar su título, Nacional volvió a obtener el Campeonato Uruguayo.

Año 1913

El 9 de octubre, en partido definitorio en Buenos Aires, con gol de José María Seoane, derrotó al San Isidro y conquistó la Copa Competencia internacional. En el orden local conquistó el torneo de honor. Esto lo habilitó para jugar con el ganador argentino de similar competencia por el título de éste torneo del Río de la Plata.

Año 1914

En el medio local conquistó el torneo de honor por segunda vez consecutiva y, además, el Competencia.

Los nacionalófilos fueron conmocionados por la noticia del fallecimiento del jóven defensor del club, José María Seoane.

Año 1915

En el orden local se adjudicó el Torneo de Honor por tercera vez consecutiva y se consagró campeón del Campeonato Uruguayo.

Año 1916

Fue campeón del Torneo de Honor por cuarta vez consecutiva y, además, obtuvo el Campeonato Uruguayo por segunda vez consecutiva, con una diferencia de doce puntos sobre Peñarol, que se clasificó segundo.

El 25 de junio los tricolores se vieron conmovidos nuevamente por el deceso de su defensor, Gonzalo Rincón.

Rincón, quién tenía hijos pequeños, era el sostén económico de su familia y su muerte los dejó en desamparo, por lo que la Comisión Directiva, en decisión que muestra sensibilidad y solidaridad, resolvió otorgar una suma mensual a su viuda e hijos a fin de satisfacer las necesidades familiares. Esta acción solidaria, única y exclusiva en la historia del futbol uruguayo, se repitió años después por la misma institución ante igual situación, al fallecer el jugador Pascual Somma. En la actividad internacional en este año se agregó a los Campeonatos de Honor y Competencia, la Copa Río de la Plata o también llamada Aldao, que disputaron en partido único el campeón uruguayo y el argentino, de los máximos campeonatos de ambos países.

El 3 de diciembre, en Buenos Aires, Nacional y Racing definieron este torneo. Nacional resultó el primer club en adjudicarse dicho trofeo al imponerse por 2 a 1, con dos goles de Ángel Romano, reincorporado luego de los hechos lamentables de 1910. El 20 de diciembre Nacional culminó con brillante actuación su campaña del año, derrotando en el Parque Central por 6 a 1 a Rosario Central, obteniendo la Copa Competencia. Los goles fueron convertidos por Ángel Romano (3), Carlos Scarone (2) y Héctor Scarone (1).

Año 1917

En la actividad local ganó nuevamente el torneo de Honor, conquistando el primer quinquenio en certámenes uruguayos.

Conquistó también el Campeonato Uruguayo por tercera vez consecutiva, y por lo tanto, la Copa en disputa desde el año 1900 y cuya fabricación se realizó en Inglaterra, quedó definitivamente en la vitrina de nuestra sede, donde se puede apreciar su hermoso diseño. Con la conquista de la Copa de Honor internacional de este año, Nacional llegó al trienio, siendo el único club uruguayo en lograrlo.

Año 1918

Los tricolores se impusieron 3 a 1 contra Racing de Avellaneda, con tres goles de Ángel Romano, siendo el único club uruguayo en alcanzar tal éxito.

La sociedad fue conmocionada por el fallecimiento Gaudencio Pigni, excelente valor que defendió al club en su comienzo; y el suicidio de Abdón Porte.

En este año, Nacional se perfiló con posibilidad de disputar con el campeón argentino la obtención de la cuarta Copa de Honor consecutiva. Para ello debió definir con un partido con Peñarol, quién jugó dicha final.

Una epidemia de gripe determinó que se sufriera la baja de varios jugadores de Nacional alcanzados por el mal, habiendo sido uno de los más afectados el plantel de primera división, con nueve bajas.

Con este panorama, la directiva tricolor planteó la suspensión del encuentro. Agregando que no podría presentarse en la cancha porque no contaba con los elementos necesarios para una alineación de emergencia. Ante la negativa de los peñarolenses de acceder, en condenable actitud, llegado el día del partido fijado para el 1 de noviembre, los aurinegros se adjudicaron el partido por ausencia de los parquenses.

Año 1919

Se adjudicó la serie local por el Trofeo Competencia y se consagró ganador del Campeonato Uruguayo.

El 16 de mayo de 1930 jugó la final del Campeonato del Río de la Plata con Boca Juniors, derrotándolo por 3 a 0, con goles de Héctor Scarone, Ángel Romano y Santos Urdinarán.

Año 1920

Se impuso en el Campeonato Uruguayo y conquistó la Copa León Peyrou.

En el partido jugado el 20 de noviembre de 1921 con Buenos Aires, se definió el Campeón del Río de la Plata. Nacional conquistó por segunda vez consecutiva dicho torneo, y por tercera vez en cinco ediciones jugadas, al imponerse 2 a 1, con goles de Mazzali y Romano.

Año 1921

Conquistó el Campeonato de Honor y Competencia, ambos locales. Además, las copas León Peyrou y Alejandro Delbene.

Al concluir su mandato, José María Delgado nos legó su gran obra: en lo deportivo; seis Campeonatos Uruguayos en el ámbito local, con un trienio y una joya de la orfebrería en propiedad. En la competición internacional; dos Copas Competencia, tres de Honor seguidas y tres Río de la Plata. En lo institucional dejó una entidad saneada, abierta, fraterna y solidaria. Muchos hechos comprueban su amor a Nacional. Ahí están los versos que como poeta le dedicó y la letra del himno que en las efemérides solemos cantar con unción nacionalófila. Sus servicios a su Nacional fueron reconocidos por los tricolores que lo apodaron el Patriarca, y que con emoción lo despidieron el 5 de mayo de 1956, día en que dejó de estar entre nosotros. 

Daniel Navascués Bonino

Foto: el-area (Nacional 1912).






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