Por decano.com
28 Abr 2015
verdad

La réplica de los historiadores del tradicional rival no se hizo esperar, y quedó instalada una polémica que a través de un intercambio de argumentos en sitios web, se mantiene hasta el presente.

1. Introducción

En nuestro libro “El Padre de la Gloria”, publicado en Mayo de 2012, dedicamos dos páginas al tema de los títulos de Campeón Uruguayo que el Club Peñarol exhibe como propios en su palmarés, sin que exista a nuestro juicio una razón fundada para ello.

La réplica de los historiadores del tradicional rival no se hizo esperar, y quedó instalada una polémica que a través de un intercambio de argumentos en sitios web, se mantiene hasta el presente.

La reciente publicación de la obra del Escribano Daniel Quintana “ 1891 – La fundación” (2da. Edición ampliada), que dedica su Sección VIII a oponer sus razones a las nuestras, nos ha impulsado a desarrollar un trabajo más extenso, que deseamos pueda ser útil para que resplandezca la verdad en este asunto.

Detrás del mismo, suponemos que  está la aspiración “marketinera” de esa institución ,de “festejar” cuanto antes un “Campeonato 50”, para lo cual han ido preparando el terreno induciendo a su masa partidaria y a terceros poco avisados a creer lo que no es cierto.

2. Nuestros argumentos originales

Fueron desarrollados en la referida publicación y en posteriores trabajos que recogieron la página oficial del club y las distintas publicaciones partidarias.

A los efectos de hacer más ágil la lectura, recomendamos en el caso que corresponda, remitirse a los mismos o a las distintas fuentes que citaremos más adelante.

Otros acpectos a tener en cuenta

El Laudo Serrato, que unificó el fútbol uruguayo luego del “cisma”, consta de una exposición previa del Presidente de la República y de 18 artículos.

En los “considerandos”, el Ing. José Serrato establece que el espíritu es el de la “fusión integral” de las instituciones Asociación Uruguaya de Football y Federación Uruguaya de Football.

Dentro de dichas consideraciones previas dice : “Además de los motivos de conveniencia, desde el punto de vista de las relaciones internacionales, otros de justicia y el propósito de que se afirme toda una tradición, aconsejaban la conservación del nombre de la Asociación Uruguaya de Football y así lo establezco.”

El Artículo 4º dice que el Consejo Provisorio que se ha creado deberá regirse para su funcionamiento por las cláusulas del Laudo y todo lo que a ellas no se oponga, “ por los Estatutos y Reglamentos generales de la Asociación Uruguaya de Football”.

El Artículo 6º apartado a) , que se transcribe íntegramente, determina que los clubes que integraban la Primera División de la AUF en 1922 antes del cisma, estarán indefectiblemente en la Primera del Consejo Provisorio y el Art. 10º dice que disputarán durante el referido año de 1926 un campeonato especial.

El Art. 11º dice : “ Los clubs que se dividieron como consecuencia del cisma y que integran una y otra institución tendrán un plazo de dos meses a partir de esta fecha para fusionarse.

Si no lo hicieran, conservará su situación aquel que ha mantenido sus autoridades, su nombre íntegramente y estatutos, debiendo el otro adoptar distinto nombre, con derecho a participar en los campeonatos a que se refieren los incisos b) de los artículos sexto y séptimo.”

3. Las réplicas
Luciano Álvarez

Recordamos su polémica con el Dr. Enrique Tarigo por la cuestión del decanato. La misma tuvo lugar en las páginas de la revista “Tres”, en el año 2000.

En la respuesta que le dirigió al distinguido nacionalófilo desaparecido, el Sr. Álvarez dijo sentirse agraviado por el estilo utilizado por su contrincante, ya que usaba el método de la descalificación personal, antes que atacar los argumentos por él esgrimidos.

También el “abundante uso de la ironía” parecía afectar en grado sumo al Sr. Álvarez.

Defendiendo su postura y su condición de investigador, postulaba que “la mejor forma de debatir consiste en dar a los argumentos del adversario la mayor cantidad de oportunidades, reconstruyéndolos y reformulándolos de la manera más fuerte posible.”

Lamentablemente, 13 años después, supo utilizar en grado sumo la ironía y, sin conocernos, nos acusó de carecer de los principios del fair play y de utilizar “una chicana de escaso valor reglamentarista” para invalidar las aspiraciones de coronar a su club como Campeón Uruguayo de 1926.

En resumen, nos descalifica, borrando con el codo lo que escribió con la mano.

Incurre además en alguna información errónea, quizás por falta de rigor en el análisis.

Y como corolario, parece haber descubierto a un “nacionalófilo trasnochado” reclamando por el título de Campeón Uruguayo de 1948.

Si se refiere a una de nuestras intervenciones vía web, en el mejor de los casos no entendió lo que quisimos decir.

La inclusión de un resumen de su artículo al comienzo del trabajo del Escribano Quintana, con un calificativo de “estupendo” por parte del autor, nos ha llevado a hacer estas breves consideraciones.

Escribano Daniel Quintana

Además de conocernos personalmente, hemos sostenido hasta el presente una polémica marcada por el respeto personal y la pasión puesta en la defensa de nuestros respectivos colores.

Lo expresado al cierre del apartado anterior, no nos impide reconocer la valía de este adversario, cuyos argumentos trataremos de rebatir en buena ley, como lo marca el “fair play”.

A) Prólogo documentario

Reproduce páginas del “Anuario del Fútbol Argentino” de 1940, en los cuales se muestra una lista de los ganadores del “Título máximo del fútbol uruguayo” desde 1900 hasta 1939.

Peñarol figura como ganador en 1926 y también se insertan a su nombre los Campeonatos ganados por el C.U.R.C.C.

Este tipo de publicaciones eran de carácter privado, y por lo general “levantaban” la información extranjera de fuentes no oficiales.

De todas maneras, es interesante ver como plantea la calificación de los títulos asociacionistas y federacionistas.

De paso, nos da pie para utilizar - también nosotros  - el respaldo documental emergente de publicaciones privadas y en algunos casos oficiales, por provenir de instituciones como el Club Atlético Peñarol.

B) La F.U.F.

Nació el 1º de Abril de 1923 y desapareció en Octubre de 1925, con el Laudo Serrato.

Los defensores de la tesis peñarolense, sostienen que el Laudo Arbitral del Presidente de la República, puso a ambas entidades en un “pie de igualdad”, y por lo tanto son válidos los títulos obtenidos en cualquiera de ellas.

Esto quiere decir que se remiten a lo laudado en 1925 para avalar sus títulos de 1924 y 1926 como Uruguayos.

De paso, reclaman lo mismo para el Montevideo Wanderers, por el Campeonato Federacionista de 1923, ganado por Atlético Wanderers.

Hemos sostenido reiteradamente, que el “pie de igualdad” no era un elemento determinante, y que aun concediéndoles tal suerte, ello no validaba nada.

Nótese que se trata de un concepto subjetivo, que puede inferirse o no de la lectura del fallo.

El hecho de que nuestro contrincante tomara esa afirmación como una aceptación de su tesis, hará que más adelante nos ocupemos de demostrar que no hubo tal “pie de igualdad”.

También afirmamos que en el citado laudo, no había reconocimiento alguno de títulos, ni en forma expresa ni tácita.

Volviendo a 1923 y 1924, recomendamos leer los siguientes documentos :

Memoria del Club Atlético Peñarol de 1938, página 26.

“La epopeya de Peñarol”, del Dr. A. Mantrana Garín, páginas 96 y 97.

Véase lo anotado allí para los años 1923 y 1924: el campeón es Nacional.

El Sr. Eduardo Gutiérrez Cortinas publicó “El padre del siglo” y en la página 231 anota lo mismo para los ganadores de la Copa Uruguaya.

Se ha criticado a los historiadores nacionalófilos por no tener en cuenta gestos de próceres de nuestra historia como el Dr. Delgado en el tema del decanato.

Parece que lo escrito en forma oficial por prohombres de la causa aurinegra puede ser desconocido sin mayores inconvenientes.

De hecho el Campeonato Federacionista de 1923 fue un Torneo de Suficiencia, y así lo expresa “El Libro de Oro de Peñarol”, Fascículo 12, página 136 escrito por Franklin Morales.

Con esta afirmación, el citado historiador invalida el carácter de “Uruguayo” de ese torneo por tratarse de un clasificatorio, relegando las aspiraciones de Wanderers de revalidar el título de campeón como Uruguayo.

La misma versión encontramos en la obra “Rampla Juniors – Apuntes para su historia 1914-1994-“ (Léase el Tomo I, página 21).

C. La afiliación a la FIFA y a la CSF.

Sigue siendo para nosotros el principal argumento para validar como oficiales los títulos de Campeón Uruguayo logrados exclusivamente en la órbita de la A.U.F.

¿Quién representó a Uruguay en la justa universal de Colombes? La A.U.F.

¿Quién obtuvo para Uruguay los Campeonatos Sudamericanos de 1923 y 1924? La A.U.F.

Si por un instante imaginásemos una “Libertadores” en 1925, ¿quién habría representado a Uruguay como Campeón de 1924? Nacional.

Razonando por el absurdo, si Central hubiese conformado otra entidad disidente, ¿deberíamos tener tres campeones en el mismo año?

¿Tantos campeones legítimos como fracciones hubiese originado el cisma?

Dice el Escribano Quintana que la FIFA no cuestionó, ni tenía porqué hacerlo, el Laudo Serrato.

Las cuestiones de “orden organizativo interno”, no serían para él materia de intervención por parte del organismo internacional.

Sin embargo, la FIFA fue mucho más lejos cuando debió hacerlo, ya que ¡desconoció a la Federación!

Para probarlo, recurrimos a una obra excelente de reciente publicación : “ 1924 – Primer Copa del Mundo de  Fútbol de la FIFA” de Piérre Arrighi.

El autor llevó a cabo un estupendo trabajo de investigación, yendo a todos los documentos, actas, etc. de la Federación Francesa, de la FIFA o del Comité Olímpico cada vez que lo consideró necesario.

La finalidad de semejante esfuerzo fue demostrar una postura muy cara para los intereses del fútbol uruguayo: la Olimpíada de Fútbol de 1924 fue el Primer Campeonato del Mundo organizado por la FIFA.

Un viejo impulsor de esta teoría, el periodista Atilio Garrido, respaldó este notable logro con un epílogo que luce a la altura del mismo.

Recomendamos leer :

La página 55, que resume el Capítulo de “Poderes deportivos”, dejando claro que para los JJOO de 1924, descansaban exclusivamente en la FIFA y en la Federación Francesa.

La página 152, en la cual se destaca la dimensión universal de la autoridad de la FIFA.

La página 165, donde se establece quiénes podían competir en París.

Las páginas 166/167 que señalan a la FIFA como la más poderosa organización internacional del mundo en 1924.

Las páginas 309 a 311 (epílogo de Atilio Garrido), que hacen mención a los obstáculos puestos por la FUF para que los celestes no fuesen a París.

Finalmente, en la página 312 queda en evidencia que la sola participación de una entidad no afiliada, haría caer el apoyo de FIFA a los Juegos, no consintiéndose en ese caso la concurrencia de ninguna asociación afiliada.

Lo detallado por Garrido, está extractado del informe oficial del Delegado uruguayo.

Ya habíamos expresado que el COI había respondido al COU que no podrían integrar la delegación jugadores pertenecientes a equipos de entidades no afiliadas.

Como corolario de lo expuesto, lo del principio: la FIFA (y el COI) desconocieron a la FUF.

D. “El inequívoco pie de igualdad” para el Escribano Quintana

Nuevamente decimos que este concepto, que no se traduce a texto expreso es eminentemente subjetivo.

En “Otros aspectos a tener en cuenta”, al comienzo de este trabajo, transcribimos los motivos del árbitro para designar a la “nueva” asociación y también el Art. 4º, que pueden repasarse rápidamente.

El Escribano Quintana minimiza nuestros argumentos, diciendo que el “laudo solo elige un nombre” y que lo del Art. 4º es una mera remisión.

Juzgue el lector.

Sin embargo, hay otro elemento que nos parece determinante para discutir el “pie de igualdad”.  Si la cosa hubiera sido de tal suerte, todos “en una misma bolsa” y a competir.

En cambio, el Laudo establece que la Primera División del Consejo Provisorio estará integrada por 20 clubes. ¿Y a quiénes les otorga la condición “de 1ª”, no forzándolos a luchar por tal calidad? ¡A los diez clubes que militaban en la 1ª División de la AUF en el momento de producirse el cisma!

Ni siquiera analiza el momento deportivo de cada uno, mostrando una inequívoca voluntad de regresar a una situación preexistente..

Por eso en esta decena entraron solamente Peñarol y Central (FUF), exonerados de jugar para clasificar porque estaban en la AUF en Noviembre de 1922.

Al resto de la 1ª de la FUF los manda a jugar con los otros de la AUF que están también en 1ª en la temporada 1925, para sacar de allí los diez restantes.

Similar criterio utiliza para la División Intermedia, que era entonces la Primera B, o la Segunda Profesional de nuestros días.

Las decisiones de carácter administrativo, que son absolutamente igualitarias, no podían tomarse de otra manera: ¿Iban a prorratear activos y pasivos para integrar el capital de la “nueva” AUF? ¿El Presidente de la República iba a emitir un Laudo despidiendo personal?

Finalmente, una lectura detenida del Art. 11º (Ver al inicio), nos dice que el árbitro reconoce en esos casos (Wanderers, Lito, Charley), el derecho de los afiliados a la AUF si no hay acuerdo para fusionarse.

En los hechos, ya Charley había desaparecido y la norma recaía directamente sobre la situación de los “bohemios” y del club Lito.

La fusión
La "nueva" AUF

El espíritu que animó al Ing. Serrato fue la “fusión integral” y así lo expresó claramente.

Si bien luego no reitera el concepto en el articulado, se refiere en éste a la “nueva” asociación.

El Escribano Quintana dice que para el laudo no hay continuidad de las Asociaciones Civiles, ni la denominada Asociación ni la denominada Federación “existentes entre 1922 y 1925”.

Nosotros diríamos “coexistentes” porque la AUF era en 1925 la misma organización jurídica que había nacido en 1900.

Pero…..un laudo es una sentencia y a veces éstas no se cumplen, total o parcialmente.

Transcribimos parte de lo expresado por el historiador aurinegro en el punto 7.

“Más sobre Realidad social y Derecho

Por otra parte, tal realidad a la que nos hemos referido y precisaremos en el parágrafo siguiente, es además un hecho sociológico que de forma alguna puede ser desconocido por el Derecho, sino que es obligación de éste –creación humana abstracta – ajustarse a la creación humana real que no vulnere normas de derecho – especialmente las de orden público nacional- , regulándola si, pero nunca ignorándola y menos aún cobijar (cierto es que ya el ordenamiento jurídico hizo expirar todo plazo para ello ) interpretaciones pretendidamente juridicistas que van contra la letra y el espíritu (la “ratio legis”) de las normas jurídicas (además, en el caso de la pretensión de desconocer nuestra Fundación en 1891, de carecer de pruebas para sostenerla – veáse el cuerpo principal de este libro-)

La “realidad social” nos dice que aquella AUF nacida en 1900 con nombre inglés, dignamente representada por Nacional en 1903, primera campeona continental en 1916, primera en ganar la Copa América en 1917, vencedora en Colombes en 1924, es la misma del 28, 30 y 50.

Es la misma de hoy, cuando recientemente ha festejado sus 115 años de vida.

La “nueva” de 1926 no aparece por ningún lado, ni siquiera se le menciona en la Página web oficial en el espacio reservado para su historia.

Yendo a los aspectos legales, si ambas Asociaciones Civiles desaparecieron, ¿dónde está la gestión de la Personería Jurídica para la “nueva” Asociación ?

La Asociación Uruguaya de Football es una Asociación Civil fundada el 30 de Marzo de 1900, con Personería Jurídica otorgada por el Poder Ejecutivo mucho antes de 1925.

Jamás dejó de serlo, desde que se fundó con el nombre de Uruguayan Association Football League, ni en el período entre 1922 y 1925, ni hasta hoy, por imperio de la realidad.

Dicho sea de paso, adoptando el criterio en materia de fusiones que hace desaparecer las Asociaciones Civiles preexistentes, el título ganado por Atlético Wanderers en un Torneo de Suficiencia de la FUF en 1923, no podría apropiárselo el Montevideo Wanderers, una entidad “nueva” surgida en Diciembre de 1925.

1926

Si analizamos nuevamente los Artículos 6º y 10º del Laudo, queda claro que el fallo distingue entre lo que considera “Campeonato Uruguayo” y “Campeonato Especial”.

No bautizó de esa forma a éste último por pura casualidad.

En la página 134, punto IV, el Escribano Quintana no hace una transcripción completa respecto a nuestro argumento referido a la Memoria Oficial del Club Peñarol de 1935 y al Reglamento de la Liga Profesional de 1932, por lo que nos parece oportuno remitirnos al detalle que brindamos en nuestros trabajos anteriores.

Recuérdese la definición de “Campeonato Uruguayo” como aquél en el cual se disputará la Copa Uruguaya, obteniéndola en propiedad el club que la gane tres veces seguidas o cinco alternadas, contándose éstas a partir de los Campeonatos ganados en el ámbito de la AUF.

Nacional había ganado la Copa en propiedad en 1924, no hubo torneo en 1925 y tampoco en 1926 bajo la égida del Consejo Provisorio.

El conteo comenzó en 1927, según la propia Memoria citada lo reconoce.

Califica de “insostenible” la afirmación de que en 1926 la Copa Uruguaya no estuvo en disputa y no hubo Campeonato Uruguayo.

Sin embargo, la AUF, a través de su Reglamento, manejaba en 1932 el criterio que él descalifica para catalogar un Campeonato como “Uruguayo”.

Finalmente, elabora una tesis sobre el significado del término “Campeón Uruguayo”.

Dice lo siguiente : “ 8 .- Conclusión : En consecuencia, y es hasta pueril sostener lo contrario, ser en Uruguay Campeón Uruguayo de Fútbol implica ser Campeón de 1ª División del principal campeonato que se dispute en nuestro país en determinado período de tiempo e íntegramente. El nombre del mismo puede variar a través de los años y las temporadas, así como el sistema de disputa, etc. , y así ha ocurrido, lo que no inhibe que el Club que obtenga tal campeonato, generalmente anual, sea considerado obvia, reglamentaria y legítimamente como el Campeón del Uruguay, o sea Campeón Uruguayo de ese año o temporada…..

Apartado de una definición “reglamentarista”, elabora esta otra, sin percibir ciertos detalles que el estudio de la historia nos aporta.

Y quizás tampoco ha percibido nuestro contendor, que con esta definición que pretende defender su tesis sobre 1926, avala en su totalidad el título de Nacional de 1924.

1930

En ese año, el “Campeonato Uruguayo” no se disputó como consecuencia de jugarse en nuestro país el 1er. Torneo del Mundo, Copa “Jules Rimet”.

Sin embargo, se llevó a cabo el Campeonato “Serrato” de 1ª División, competencia ésta en homenaje al autor del Laudo y que en temporadas anteriores se había jugado con gran éxito. Nacional y Sud América clasificaron para la final.

Ante reiterados actos de indisciplina, nuestro club sancionó a la mayoría del plantel principal, solidarizándose el resto de los jugadores con sus compañeros. Impedido de presentarse Nacional, Sud América fue proclamado Campeón en el seno dela AUF.

Según su teoría, ¿sería la I.A.S.A. el Campeón Uruguayo de 1930?

Nuevamente 1926

Se ha dicho que ese Torneo Especial fue el más importante del año y hasta que fue el único.

Doble error…, aunque nobleza obliga, es cierto que a diferencia del título obtenido en 1924, el Club Atlético Peñarol se acreditó la calidad de Campeón Uruguayo en sus Memorias desde el principio, aclarando que había ganado la Copa “Consejo Provisorio”.

Las divisionales de la época se integraban como sigue :

1ª, Intermedia y 3ª Extra.

No había Divisional “B”.

La Serie “B” del Consejo Provisorio sirvió para distinguir a los equipos que debían disputar un lugar entre los 20, de los de la Serie “A”, conformada por los diez que integraban la AUF en 1922.

Todos eran de 1ª, los de la “A” y los de la “B”, ya fuesen de procedencia AUF o FUF, y ya vimos que la distinción no se hizo teniendo en cuenta el poderío deportivo, que podía ser muy distinto al de cuatro años antes.

El ganador de la Serie “B” ( Bella Vista ), ¿no hubiese tenido derecho a considerarse Campeón Uruguayo de 1ª División o a reclamar una final ante el Club Atlético Peñarol ?

Su poderío deportivo era innegable (Nasazzi, Andrade), y no hubiera sido justo relegarlo en la disputa de un título por una situación generada cuatro años atrás.

De hecho, la mitad de los equipos que en 1926 jugaron el “Campeonato más importante”, fracasaron estrepitosamente en 1927 o, en algún caso, hasta desaparecieron.

Como si esto fuera poco, hubo otro Torneo de 1ª División en 1926 bajo la égida del Consejo Provisorio.

Durante la disputa del Campeonato Sudamericano, marcado por la negativa del Club Peñarol a aportar sus jugadores para integrar la Selección Uruguaya, se llevó a cabo otra competencia con los diez de la Serie “A” y Oriental Pocitos, primero en la lucha por integrar la División Intermedia. El ganador fue Rampla Juniors.

Resumiendo, hubo tres campeones de 1ª División en 1926, y a nuestro juicio, ninguno puede proclamarse como Campeón Uruguayo.

Para cerrar, una apostilla : el Sr. Álvarez hace caudal de la forma como su club ha hecho un culto de “ganar en la cancha” y no “en la Liga”.

Como contrapartida, parecería que a lo largo de casi 116 años, nuestra institución se habría  caracterizado por hacer lo contrario.

En el Torneo Especial de 1926, Nacional empató 0 a 0 con Wanderers en el mes de julio y el adversario reclamó en la Liga. El encuentro se anuló y debimos jugar de vuelta en Diciembre, perdiendo por 2 a 1.

El clásico lo ganamos en la cancha por 2 a 1, pero el Club Peñarol reclamó y los tribunales del caso resolvieron anular el partido, debiendo éste jugarse nuevamente. Sintiéndose perjudicado, Nacional retiró el equipo del Campeonato, cuando le restaba jugar con Central y la repetición del clásico. Quedó a seis puntos del tradicional rival.

El Club Peñarol ganó dos partidos por w.o. : ante Uruguay Onward en la primera fecha y ante Universal en la última. También perdió su partido con Lito por inhabilitación de un jugador.

Hubo múltiples intervenciones del Tribunal de Protestas, anulando fallos de los árbitros, decretando inhabilitaciones y por consiguiente, modificando resultados.

Como corolario, si bien no son determinantes las opiniones de la prensa, la misma se ha manifestado unánimemente en los últimos tiempos recogiendo la tesis nacionalófila como valedera.

Recomendamos la lectura de artículos de Ovación y La República de Junio de 2013, de W. Viola en Ovación en vísperas de la última final Danubio – Wanderers,  de la Página oficial de AUF – Historia -  Sin mención alguna a los hechos de 1926 y Foto del trofeo Copa Uruguaya ganado por Nacional en 2012 con mención expresa al número de campeonato del que se trata.

Para la AUF, hasta ahora, No hay más campeones que campeonatos.

Queremos dejar constancia de que el presente trabajo ha sido enriquecido con la investigación y los aportes de nuestro compañero de la Comisión de Historia y Estadística Gonzalo Pérez.

Si bien Nacional se ha pronunciado de hecho y en forma reiterada sobre este tema en gran cantidad de documentos oficiales emitidos a lo largo de los años, esta es una publicación realizada a título personal.

Cr. Juan José Melos
decano.com
 






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