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4 Feb 2015
HistoriaOficial

Recientemente,-el 22 de enero pasado-, se cumplieron cien años de la realización de la Asamblea de socios del Central Uruguay RAILWAY Cricket Club que dispuso la disolución de dicho club.

De esta forma se ponía fin a la existencia de una institución otrora poderosa, y luego castigada por una sucesión de hechos que la desgastaron y la llevaron a un estado vegetativo.

El C.U.R.C.C. había sido fundado por quince funcionarios del ferrocarril central, todos ellos británicos, que coincidieron en la idea de fundar un club deportivo en la localidad donde funcionaban los talleres de la empresa.

La traducción del Acta fundacional que estaba escrita en inglés, dice que a los 28 días del mes de setiembre de 1891 en las oficinas del ferrocarril Central en la localidad de Peñarol se reúnen los siguientes, y  a continuación menciona a los concurrentes.

En lo que se refiere al estatuto se establece en el artículo 1° los colores que lo identificarán deportivamente serán “el negro y naranjo” y agrega “que será compuesto de empleados del ferrocarril, teniendo la Comisión Directiva derecho a admitir a su discreción no empleados, los  cuales sin embargo no tendrían ni voz ni voto  en la administración del club”.

Las condiciones de ingreso para los socios no empleados eran claras y terminantes, te aceptamos en nuestros registros sociales pero tus derechos son limitados por que nosotros somos los dueños del club.Eran socios de segunda.

El Central Uruguay Railway Cricket Club que se había iniciado como club de cricket, comenzó a practicar futbol en el año 1895.

En aquellos tiempos aún no se había fundado la organización que nuclea a  las instituciones futbolísticas,  por cuanto la actividad se desarrollaba pactando encuentros amistosos con otros clubes que se integraban con empleados de bancos, empresas aseguradoras y marítimas o casas importadoras de origen extranjero. En síntesis todas ellas se integraban de similar manera.

El 30 de mayo de 1900 se produce la fundación de la Liga Uruguaya (A.U.F) que comienza a organizar los campeonatos nacionales, y luego conjuntamente con la Asociación Argentina los campeonatos rioplatenses.

La organización de campeonatos incentivó la formación de nuevos clubes, como Wanderers, RiverPlate, etc, atrayendo la concurrencia de mayor número de espectadores a las canchas a ver jugar a su institución preferida.

Los  encuentros entre Nacional y el Central Uruguay Railway Cricket Club,- al que los aficionados llamaban Peñarol dado lo extenso de su nombre y su difícil pronunciación- eran  los que generaban mayor expectativa y por ello eran los que contaban con mayor concurrencia de público.

Cuando  se realizaban partidos en la apacible localidad de Peñarol, sus residentes veían afectada su tranquilidad habitual, por los cientos de hinchas que descendían de los trenes para dirigirse al campo de juego del C.U.R.C.C.

Pero no solo los vecinos eran los afectados. También los directores de la empresa ferrocarrilera y los directivos del “club de los empleados” comenzaron a inquietarse  por que la situación se complicaba día a día.

Los dirigentes comenzaron a ser presionados   por los socios no  empleados, que aspiraban a ser incluidos en la administración del club .

 El 15 de marzo de 1912, la Comisión Directiva resuelve designar una Sub Comisión con el cometido de estudiar y proponer modificaciones al estatuto.

Demostrando poco apuro y menos ganas, el 10 de marzo de 1913, la Sub Comisión presenta un proyecto de modificación de dos artículos del estatuto, que la Comisión Directiva aprueba por ajustada mayoría, qué transcribimos textualmente:

Artículo 1º “La Asociación que el 28 de setiembre de 1891 fue fundada con el nombre de Central Uruguay Railway Cricket Club  en lo sucesivo se denominará Central Uruguay Railway Cricket Club Peñarol”. “Es entidad perteneciente a los empleados del Ferrocarril Central, y estará compuesta por los mismos y por socios no empleados”

“Los socios de la primera categoría o sean los empleados, tendrán voz y voto en las Asambleas. Los de segunda categoría, es decir los no empleados, tendrán únicamente voz en las Asambleas, y voto en la Asamblea General para elegir los tres miembros no empleados”.

“El objeto del club será organizar los juegos del cricket, football y otros  deportes varoniles”.

Artículo 2º. “El club será dirigido y administrado por una Comisión Directiva  compuesta de trece miembros, diez podrán ser empleados de la empresa y los tres podrán no ser empleados”.

De esta propuesta puede entenderse claramente que pocas ganas había por parte de los empleados del ferrocarril en ceder más derechos a los socios no empleados, porque si bien les dan algo, es muy acotado, pero además les afirman nuevamente que el club les pertenece.

Pero faltaba aún lo más importante, la aprobación por parte de la Asamblea que tenía que aprobar o desestimar las reformas propuestas.

La Asamblea se realiza el 2 de junio de 1913 y el resultado de la votación es adverso a la intención de realizar las reformas. El rechazo cuenta con 25 votos mientras que la aceptación tiene 12.

Pero éste no era el  único problema a enfrentar y resolver por los directivos del C.U.R.C.C. Había otro más grave que generaba perjuicios económicos a la empresa ferrocarrilera y a la vez les involucraba como funcionarios jerárquicos de la misma.

Lo explicaremos recurriendo al relato de alguien que no puede ser cuestionado, como lo es el Dr. Alberto Mantrana Garín, ex Presidente del Club Atlético Peñarol, en el folleto “Por la verdad.”

En dicho folleto editado por el club aurinegro en el año 1939, en la página 14 dice textualmente lo siguiente: “En la Villa de Peñarol llegaba cada vez más crecido número de concurrentes, y a menudo éstos, enardecidos por resultados contrarios a su simpatía, o como acto de protesta por más servicios, etc., ejercían su venganza, dañando el material de la empresa, cortando los asientos, rompiendo los vidrios, rompiendo los salones, etc.”

Luego Mantrana dice: “El comentario de los partidos disputados por los obreros antes y después de los partidos, se solicitaban licencias para los obreros, jugadores, se guardaban para estos miramientos que significaban privilegios, se reservaban puestos para jugadores con preferencia, menudeaban las visitas de parciales y amigos, se estableció en fin una relajación disciplinaria que la superioridad no podía mirar indiferente”.

Los directivos del C.U.R.C.C buscaron una salida a una situación que los desbordó, por cuanto el 3 de noviembre de 1913, resolvieron no participar más en los campeonatos oficiales y volver a la situación en que se encontraban antes de la fundación de la Liga, o sea, seguir practicando el futbol fuera de la actividad del órgano rector con otras instituciones no afiliadas, y la práctica de  deportes menores. Esta resolución fue ratificada el 25 del mismo mes y año.

Ésta resolución fue aprovechada por un reducido número de socios no empleados que acompañados por algunos hinchas fundaron otra institución el 13 de diciembre de 1913, en el local donde funcionaba la Liga Uruguaya en la calle Paysandú 955.

El Central Uruguay Railway Cricket Club continuó con su actividad de acuerdo a lo resuelto jugando encuentros amistosos.

En la semana Santa del año 1914 jugó en Rivera y Santa Ana do Livramento enfrentando a un Combinado y al 14 de Julio respectivamente.

En Rivera se presentó el viernes 10,  el mismo día que en Montevideo, Peñarol jugó un amistoso con Universal al que derrotó por 2 a 0.

El retiro del C.U.R.C.C de los campeonatos oficiales lo perjudicó doblemente para obtener recursos para su funcionamiento, por la falta de recaudaciones provenientes de los partidos, y la reducción de la masa social y sus aportes.

La situación la explica el ex Secretario General de Pañarol, el Sr. Alberto Maggi, en declaraciones contenidas en el suplemento deportivo del diario “Hoy” del 28 de setiembre de 1933, página 4: “De aquí en adelante el C.U.R.C.C dedicado a la práctica de diversos deportes, vive una vida anémica y finalmente, el 22 de enero de 1915 se acuerda su disolución entregando los bienes a establecimientos de beneficencia y los cuadros y trofeos en su totalidad al Club Atlético Peñarol”.

Hasta aquí el Sr. Maggi. Volvemos al folleto “Por la Verdad” y veamos que dice el Dr. Mantrana en la página 54, con el título de Sesión del 5 de abril de 1915, donde además de confirmar la disolución del C.U.R.C.C en ése año, aclara lo de los trofeos mencionados por Maggi: “Se recibió una comunicación del CUR Cricket Club dando cuenta de su disolución y de la donación de 3 copas, 1 bronce y 16 cuadros (copas y bronce ganados en partidos de cricket)”.

Respecto a los fondos de la caja del C.U.R.C.C, éstos fueron donados al Hospital Británico según constancia expedida por las autoridades de dicho hospital a requerimiento de la directiva de Nacional que presidió el Cr. Antonio Baldizán. Según se informó la entrada del dinero consta en la memoria anual correspondiente a 1915 y ascendió a la suma de $ 697.58.

Así concluyó la existencia del poderoso Central Uruguay Railway Cricket Club.

Seguramente Ud. se preguntará al igual que nosotros: ¿Cómo puede ser que una institución diga que es la continuación de otra con la que coexistió durante un año, un mes y nueve días?

Daniel Navascués Bonino






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