Por Ernesto Flores
28 Abr 2016
Gerente

Es también uno de los artífices del actual momento tricolor, aunque su aporte no sea desde lo deportivo. Les presentamos a Martín de Castro, gerente general del Club Nacional de Football.

Martín de Castro ingresó al club el 29 de setiembre del 2014. En ese momento se encontraba trabajando en una empresa multinacional en el área de logística. A pesar de contar con la seguridad de un empleo, De Castro no dudó en postularse para ocupar el cargo que actualmente ocupa en Nacional.

¿Qué te llevó a tomar la decisión de aspirar al cargo de gerente general de Nacional?

Por mis responsabilidades en la empresa en la cual estaba trabajando en ese momento, me veía en la obligación de viajar dos semanas al mes. Una a Lima, Perú y otra a San Pablo, Brasil. Alternaba una semana en Montevideo, una en San Pablo, vuelta a Uruguay y salida a Lima. A pesar que tenía una buena posición, una cierta estabilidad y experiencia en la empresa en que me encontraba, me sentía desgastado por tanto viaje. Cuando vi en la prensa que una empresa de selección de personal estaba buscando un gerente para el Club Nacional de Football, me motivó y me llevó a postularme.

Más allá de mi anhelo e interés de trabajar en Nacional, existían ciertos miedos, por el hecho de no tener tan clara la estabilidad en el puesto en un club como Nacional, donde sabemos que los vaivenes políticos pueden generar inestabilidades en la estructura de la institución. Al entrevistarme con Luis Fernández y José Fuentes, ellos me transmitieron que la estructura del club era estable y la idea era que la misma permaneciera más allá de los cambios políticos. Eso me dio más tranquilidad para asumir el desafío cuando me hicieron la oferta para incorporarme.

Volviendo a tu pregunta. No estaba buscando un cambio laboral, pero por ser hincha y socio de Nacional desde siempre, me sentí atraído por esta oportunidad, que era y sigue siendo un enorme desafío. Siempre afirmo que no hubo un solo día de los que vine a trabajar, que me haya arrepentido del cambio, de haber tomado esa decisión.

En los comienzos del fútbol, los presidentes y quienes tenían delegadas las diversas tareas -entre ellas el gerenciamiento- eran los mismos jugadores. Allá por 1920, Roberto Scarone ocupó el mismo cargo que hoy desempeñas. Hoy, a 18 meses de haber asumido, ¿te parece que sea necesario estar empapado de fútbol, tener un conocimiento de la interna del deporte para poder llevar adelante tu tarea?

Creo que no necesariamente, pero acorta la curva de aprendizaje. Por el hecho de ser hincha y socio y asistir regularmente a los partidos, uno ya viene con un conocimiento del club. Más allá que no sea desde dentro, de todos modos te permite entender ciertas cosas, que se le complicarían a alguien que no fuera aficionado al fútbol, por más que tenga experiencia en gestión de empresas a nivel privado. Además, no es lo mismo gestionar una empresa que un club, que cuenta con la particularidad de ser una sociedad sin fines de lucro. No es lo mismo gestionar una sociedad anónima deportiva, donde los directivos o accionistas del club buscan un dividendo, que un club que no tiene como objetivo generar beneficios para sus asociados, sino que el dividendo mayor son los resultados deportivos. Incluso, dentro de un club de fútbol hay diferentes puntos de vista, dependiendo del tipo de sociedad que tengamos. En nuestro caso, los logros vienen dados por la felicidad del socio y no de accionistas, como puede suceder en otros clubes del mundo. Esas cosas hay que tenerlas muy claras, así como que los dueños del club no son solo los 78.000 socios con los que contamos, sino todos los simpatizantes e hinchas de Nacional, de acá y de todo el mundo.

¿Te costó mucho el cambio de gerenciar una empresa común a un club de fútbol?

Todos tenemos fortalezas y debilidades. Dentro de las primeras, en mi caso es la rapidez que tengo para adaptarme a las organizaciones y empresas en las que he trabajado. Me ha pasado de trabajar en distintos rubros, tanto en el área diplomática para la embajada de la India en Uruguay, en una empresa de logística con dueños argentinos o en una empresa familiar, dedicada a la organización de eventos. Mi fortaleza, teniendo en cuenta lo disímiles que han sido mis experiencias laborales, ha sido el saber adaptarme rápidamente. Esta ventaja, sumada a mi motivación por trabajar en este club, me hicieron muy fácil el acoplarme a Nacional. No lo viví como un período traumático. Además me lo han hecho muy fácil, tanto los directivos de la administración anterior, como los empleados del club a nivel general y todo lo que es el entorno del mismo, que es muy amplio.

¿Qué comprende tu función?

Si tengo que definir mi responsabilidad, diría que es gestionar las áreas del club que no tengan un componente deportivo. O sea, en la estructura jerárquica figura la gerencia general, y a la par está Alejandro Lembo. Él maneja todo lo que es el aspecto deportivo -técnicos, preparadores físicos, sanidad-, y yo todo lo que es la parte operativa, que da soporte a lo deportivo, toda el área comercial, de recursos humanos, lo legal, seguridad y la parte de administración y finanzas.

¿Tenés contacto con Alejandro Lembo?

A diario. Muchas de las necesidades del área deportiva están comprendidas dentro de la operativa, que es la que le da soporte a todo lo que es gestión de infraestructura: el mantenimiento de Los Céspedes, del Parque Central, las instalaciones, la logística..., todo eso reporta a mí, así como la parte administrativa, de secretaría, por lo cual la comunicación es constante y el contacto permanente.

¿Podemos hablar de qué haya resultados de tu gestión que se vayan a apreciar a mediano y largo plazo?

Seguramente han habido algunos cambios que no fueron notorios, a no ser para el entorno más inmediato del club. Hay algunos que son más visibles inmediatamente y otros que se podrán valorar, como tú decís, en el mediano y largo plazo. Comenzando con los cambios inmediatos, entiendo que a nivel operativo la creación del cargo de gerencia de operaciones, que desempeña Adriana Araújo, ha permitido una integración entre el Parque Central y Los Céspedes que ha posibilitado una mejor administración de los recursos y una mayor prolijidad en la presentación del patrimonio de Nacional. Hay mucho por hacer, pero de un año para acá, se puede comprobar que la sede está más prolija. Somos conscientes que en Los Céspedes tenemos problemas de infraestructura, pero han habido muchos avances en lo que refiere a prolijidad y presentación. En el Parque Central, pasamos de tener una comisión asesora, que estaba metida en la gestión, a que sea gestionado por el club, con personal y estructura de la institución. Este cambio ha permitido que nuestro sistema tome responsabilidad sobre las decisiones del área operativa del club. En el corto plazo, esto va a posibilitar que haya mejoras a ese nivel.

En el área de administración y finanzas obtuvimos una calificación 2B por parte del BROU (Banco de la República Oriental del Uruguay), lo que nos facultó a acceder a una línea de crédito y bajar el pago de intereses. Eso, acompañado de las ventas de Gastón Pereiro y Carlos De Pena, permitió que el club hoy esté al día con el pago de salarios del plantel, algo que no pasaba desde hacía dos o tres años. Obviamente no es solo producto de una prolija gestión de administración y finanzas, pero si sumamos a esas dos ventas una mejora en la presentación de la información al BROU, una mejor calidad crediticia y el acceso a una línea de crédito, nos da la pauta que una gestión eficiente nos está permitiendo estar al día con el plantel y los proveedores.

¿Es posible que esto se deba a una madurez política dentro de la institución?

Totalmente. Yo ingresé en el último año de gestión de la directiva anterior. Con el cambio de directiva hemos seguido trabajando de igual manera, y con el mismo apoyo. Si bien hay pequeños cambios de visión, a nivel macro se mantiene la estructura de trabajo del club y también los objetivos que nos hemos planteado en la gerencia general, con un matiz muy menor. Por esto no tengo más que palabras de agradecimiento para la directiva saliente y la entrante, porque nos han permitido continuar con el camino trazado y eso nos ha brindado estabilidad a todos los trabajadores del club. Esto también generó la posibilidad de que la estructura de la institución se fortalezca y permita que el club avance a ritmo sostenido, más allá de la directiva que esté al frente ocasionalmente.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en este período dentro de Nacional?

El reconocimiento general de mi trabajo por parte de ambas directivas actuantes durante mi período, volcado tanto por el presidente Eduardo Ache en su momento, como por el presidente José Luis Rodríguez, en medios de prensa y en forma personal. No solo por parte de ellos, sino manifestado también por el resto de los integrantes de cada Directiva. Esto me ha dado la fortaleza para seguir en el camino en el que estoy y tratar de mejorar día a día.

La última Asamblea General tuvo algunos momentos que la tornaron difícil de manejar. Supongo que habrás sacado buenas conclusiones y enseñanzas de ese momento.




 

Más allá de lo que se manejó a nivel político, remitiéndome a la parte de mi gestión, quedé muy satisfecho por la presentación que hicimos, tanto con el Cr. Aris Buszcaniec, el gerente de administración y finanzas, como los nuevos auditores. Estos explicaron el proceso que se ha venido realizando en el último año y medio en lo que tiene que ver con tener la información pertinente y objetiva en tiempo y forma -más allá del corto plazo que existe entre la fecha de cierre del balance y la realización de la Asamblea-, demostrando una solidez profesional en relación a la presentación de los números del club. Seguramente no hubo cuestionamientos a la transparencia con lo que se presentó el balance.

¿Cuál es tu opinión como profesional en relación al discutido tema de aumentar la separación en el tiempo entre el cierre del balance y la realización de la Asamblea General?

En la Asamblea tuve una intervención donde manifesté que, tomando en cuenta los cambios que hemos implementado en la administración de finanzas, el lapso que va entre la fecha del cierre de balance -que es el 31 de octubre- y la Asamblea General, que se sitúa entre los últimos días de noviembre y comienzos de diciembre, nos permitiría cerrar un balance sin ningún tipo de problemas. Lo que se tiene que tomar en consideración es el período necesario para completar el aspecto "Memoria". No olvidemos que allí se deben incluir la memoria de todas las Comisiones, que el balance mismo tiene que pasar por la Comisión Fiscal, y hay una serie de procesos que van más allá del alcance que podamos tener nosotros con el manejo de la parte contable. Por estos puntos entiendo que sería bueno tener un par de meses más para poder contar con toda la información pronta de antemano y que los socios puedan acceder a la misma antes de la Asamblea. Esto sería lo más importante. El objetivo que tenemos es que el asociado pueda estudiar la Memoria y Balance de antemano y de esta manera evacuar todas sus dudas e inquietudes.

¿Es muy aventurado considerar la posibilidad de separar la Memoria del Balance y presentarlo en dos Asambleas?

Creo que no vale la pena. Primero para evitarle al socio tener que concurrir a dos instancias diferentes y por otro lado por una cuestión de costos.

¿Estás conforme con el “ida y vuelta” con el socio, con el manejo de la información que se le brinda?

Lo primero que hice cuando ingresé al club fue hablar con Aldo Villar, el gerente comercial, para darle mi impresión de lo que veía desde afuera. Nuestro sistema de atención al socio no estaba preparado para cubrir la demanda de setenta y cinco mil asociados. Era necesario, desde el punto de vista edilicio, contar con un lugar diferente, más amplio y más cómodo, tanto para el socio como para los empleados. Uno de los primeros objetivos que me planteé, y que lo hicimos como grupo, fue intercambiar con los involucrados, y llegamos a la conclusión que el lugar donde hoy está ubicado el sector de socios era un buen lugar como para atender a la masa social de una forma diferente a la que lo veníamos haciendo. Entiendo que esto va a ser un paso importante para la satisfacción del socio cuando este se acerque a tener una experiencia en la sede. Otra cosa que entiendo sería muy importante es que el socio pueda gestionar su estatus remotamente, sin necesidad de llamar por teléfono o acercándose a la sede. Estamos en un proceso de actualización del software que, en un corto plazo, nos va a permitir alcanzar ese resultado. Esto va a acarrear un beneficio, principalmente para el socio del interior, que podrá pagar su cuota, reservar su butaca, actualizar sus datos o enviar sus sugerencias a través de su propio perfil. Los mismos beneficios tendrá el asociado de Montevideo, quien podrá reservar su entrada o inclusive poner a disposición su butaca para usufructo de otro asociado en caso de no poder concurrir en un día de partido. Otra posibilidad que se le brindará será la opción de abonar su cuota en línea, sin necesidad de adherirse al débito por tarjeta de crédito. Como conclusión te digo que los dos hitos más importantes que van a cambiar el estilo de atención al socio son: el lugar -que ya está en funcionamiento- y la gestión on line. Una vez establecido esto, vamos a iniciar otra serie de aspectos de la gestión que van a buscar fidelizar más al socio. Uno de ellos es la ampliación de los beneficios para acceder a los partidos. Además estamos estudiando la posibilidad de lograr acuerdos comerciales fuertes, con pocas marcas pero buenas, para trasladarle al socio descuentos importantes en restaurantes, cines, empresas de seguro, étc. Esto nos permitirá crecer en cantidad, con un crecimiento sostenido y sustentable.

Hablemos de lo que se viene, ¿en qué está lo del club social?

El club social es un proyecto del que se comenzó a hablar en el segundo semestre de la Directiva anterior. El presidente Eduardo Ache , junto con José Fuentes, Heber Lambert , el actual presidente, José Luis Rodríguez y el arquitecto Gómez Platero plantearon la idea y comenzaron a trabajar en la viabilidad de hacer un club social en la sede. Después vinieron los momentos políticos y el proyecto fue postergado dado la proximidad de las elecciones, que le iba a quitar tiempo a la Directiva anterior para encararlo. Seguramente en breve, luego de pasado el proceso de reformulación del Parque Central, este tema, junto a la mejora de la infraestructura del Complejo Los Céspedes, sean los temas que deberá atacar la Comisión de Patrimonio y Obras. Estos dos proyectos se deberían de encaminar en el segundo semestre del año que viene.

¿El club social va a quedar dentro de lo que es tu gestión?

Habrá que determinar cuál es el modelo de gestión que se le quiere dar al club social. Si de gestión privada, donde Nacional tercerice la administración del mismo o si será mediante un gerenciamiento propio. Aún no hemos llegado a eso. Lo primero que debemos definir es el mejor modelo arquitectónico para el club dentro de la sede, cuáles serán los objetivos del club social y el financiamiento para la obra. Una vez finalizada esto, determinaremos cómo se va a gestionar.

¿Has estudiado gestiones y modelo de administración de otros clubes, tenés un modelo a seguir?

A los dos meses de ingresar al club fui a conocer Boca Juniors y River Plate argentino, en plan de visita y conocimiento más general sobre cómo son las estructuras de esas dos instituciones. Una cuota pendiente que tengo es realizar un estudio más profundo de la gestión de un club de avanzada, no solo de la región sino a nivel europeo, que es hacia donde tenemos que dirigir nuestra mirada. El día a día en Nacional no nos permite disponer de mucho tiempo para aprender de otros clubes de vanguardia, pero seguramente en el corto plazo voy a atacar ese tema.

Por supuesto que consumo mucha literatura referida a la gestión de clubes de fútbol. Ahora estoy leyendo el Manual de Gestión de los Clubes Europeos, elaborado por una Liga de clubes del Viejo Continente llamada ECA (European Club Administration), que se dedicaron a hacer una encuesta sobre el modelo de gestión de los clubes de vanguardia en Europa, que abarca las distintas modalidades de institución: clubes sin fines de lucro donde los dueños son sus socios, de gestión para accionistas y otros conceptos de clubes que presentan diferentes modelos de gestión, tanto a nivel de búsqueda del lucro, como a nivel de organigrama o estructura. Otro libro de referencia es "La pelota no entra por azar" escrito a partir de la gestión que emprendió el Fútbol Club Barcelona en los últimos años. También recientemente leí "Pasión y Gestión ", que es el libro donde se analiza la experiencia de Mauricio Macri al frente de Boca Jrs.

Una de las cosas con las que me encontré cuando ingresé al club y me sorprendió, es el tiempo que hay que dedicarle a los deportes menores. Comprendí que hay un vacío en lo que es la atención hacia estos deportes, sumado a una demanda de ellos hacia la Directiva y estructuras del club que, por la dinámica de lo que es la parte deportivo- futbolística, no podíamos atender. También existía el objetivo de la Directiva de lograr que los deportes anexos fueran auto sustentables. Ante este escenario, entendí que en la situación en la que estábamos, era impensado que los deportes menores, manejados por comisiones honorarias, pudieran disponer del tiempo necesario para buscar la auto sustentabilidad, por lo que sugerí la contratación de un gerente de deportes anexos. Se hizo una pre selección con los candidatos y juntamente con el Dr. Daniel Turcatti, que es el nexo entre la Directiva y los otros deportes, realizamos las entrevistas finales. A comienzos de abril, Sebastián Perona inició su tarea como gerente de deportes anexos. La idea es que el club le proporcione a estos deportes un recurso para que se manejen bajo una misma línea de gestión, ayudándolos a que sea lo más profesional posible. En breve el básquetbol, el tenis, el futsal, el voleibol y el atletismo van a tener una misma base de gestión.

¿El fútbol femenino?

Estamos definiendo si entra dentro de esa estructura o se mantiene en el área deportiva. Siguiendo con el tema anterior, la inserción de un gerente para deportes anexos va a ser un apoyo muy grande para las comisiones. La experiencia que recogí de mi visita a River Plate, que es un ejemplo de gestión a seguir, está basado en una gestión profesional, donde un gerente de deportes menores tiene bajo su égida todo lo que ellos llaman la estructura "no profesional".

¿Hay posibilidades de lograr un posicionamiento tal en los deportes menores, que permita obtener un retorno en lo económico?

El primer objetivo -del que estamos muy lejos- es buscar, no que exista un dividendo económico para el club, pero sí que la gestión de estos deportes no genere un presupuesto oneroso para el club. Cumpliendo este objetivo, lograríamos un ahorro importante en el presupuesto general. Si bien es algo complicado de obtener a corto plazo, es a lo que tenemos que apuntar.

¿Qué cambios va a tener el tenis en este nuevo escenario?

El tenis va a pasar a ser gestionado por la nueva gerencia de deportes menores. El tenis de Nacional es uno de los cuatro clubes del país con categoría "A". Para acceder a esta distinción es necesario contar con diez canchas -entre otras cosas-, que es la cantidad con la que contamos en el Parque en este momento. De todos modos, esto está a estudio con el nuevo proyecto del Gran Parque Central, pero la idea es mantener el estatus de club "A". Está en manos de la Comisión de Patrimonio el encontrar la forma de que el espacio que pueda quitar el avance de la obra en el sector del tenis, se pueda recuperar en otro. Estamos esperando que Perona nos de un diagnóstico general de todos los deportes menores, tanto edilicio, como administrativo y comercial, y de acuerdo a eso presentar un plan y comenzar a trabajar.

¿Cómo se trabaja en el aspecto administrativo y de gerenciamiento?

Yo trato de tener un liderazgo participativo, donde cada una de las áreas tengan el convencimiento que las decisiones que se toman son lo mejor para el club. Quiero destacar que he encontrado buen eco, tanto en la parte de administración y finanzas, como en los sectores comercial, operativo y de seguridad. La intención es seguir trabajando todos unidos, mostrándonos como un bloque sólido, para que la Directiva sienta la tranquilidad de que, más allá de quien gobierne el club, hay una estructura detrás que es el vaso comunicante, independientemente de los vaivenes políticos que se den en la institución. Nos hacemos cargo y asumimos la responsabilidad de que somos nosotros quienes debemos llevar adelante al club en el día a día, y hacerlo cada vez más grande. Para trabajar en Nacional, no solo hay que tener puesta la camiseta del compromiso, que te haga convertir a tu puesto de trabajo en tu forma de sustento, sino tener la camiseta de hincha, que nos de el plus para entregar siempre un granito más. Eso es innegociable. La persona que llega acá y se desempeña como un trabajador más, no puede avanzar. Tiene que aportar siempre ese "algo" más que te proporciona el ser hincha del club, y que te hace defenderlo a todo nivel, tanto en la mejora de un gasto como de un edificio, y siempre con recursos escasos. Trato de transmitirle a todos que valoren donde estamos, que es además lo que yo hago a diario: valorar y agradecer la oportunidad de trabajar en el club de mis amores. Para mí es el trabajo ideal.

El club ha adquirido una conciencia de trabajar en base a un presupuesto. La Directiva no puede tomar decisiones de incorporar o no jugadores, en función al gusto personal de los directivos, o incluso del gerente deportivo. Tiene que existir un presupuesto, y las prioridades deben definirse en base al mismo y gastar lo que se puede. Eso va a permitir que podamos tener el plantel al día y un manejo del club que no le permita ser atacado por debilidades como ser el no poder afrontar las obligaciones con los proveedores o funcionarios, ya que eso, mal o bien, termina minando las posibilidades deportivas, porque un club que no está sano, a mediano o largo plazo lo termina pagando en lo deportivo. Un logro que hemos tenido para la Directiva, es que esta cuenta con la información oportuna para que los directivos, conjuntamente con la gerencia deportiva, tomen decisiones con un panorama claro de hasta dónde se puede llegar. En los dos últimos períodos de pases se han tomado decisiones dentro de un presupuesto, y eso nos ha permitido estar en una situación, si bien no cómoda, al menos con la seguridad de tener el club saneado.

¿El presupuesto está basado en los ingresos fijos?

Nunca llegamos al punto de no depender de las transferencias. Seguramente el presupuesto actual está atado a algún pase, pero no necesariamente a una operación millonaria en dólares. Si tomamos el promedio de los ingresos por transferencia de los últimos diez años, nuestra necesidad económica se sitúa por debajo de esa cifra, por lo cual, si sostenemos una buena participación en la Copa como se viene dando, que además del ingreso por pasar de fase nos garantiza una buena vidriera, es muy probable que en el segundo semestre logremos tener una venta que nos permita poder tener un año tranquilo desde el punto de vista financiero.

Ernesto Flores

decano.com






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