Por decano.com
3 Jun 2015
Opiniones

Este viernes Nacional culmina su participación en el Clausura, torneo en el que ha mostrado un desempeño opuesto al del de la primera parte del año.

Nacional, con el mismo entrenador y prácticamente el mismo plantel, ha obtenido resultados bien distintos entre el primer y segundo torneo del año.

Los tricolores arrollaron en el Apertura, obteniendo un 93% de los puntos en disputa, perdiendo tan solo 3 de 45. Los dirigidos por Álvaro Gutiérrez finalizaron el primer torneo corto como el equipo más goleador, con 34 tantos y el que menos anotaciones recibió, 7.

Si bien Iván Alonso fue el gran goleador del Apertura, también convirtieron Carlos De Pena (4), Gastón Pereiro (4), Diego Arismendi (3), Álvaro Recoba (2), Sebastián Fernández (2) y Leandro Barcia, Gonzalo Porras y Henry Giménez con 1. Nacional ganaba y goleaba y todos participaban.

En el primer semestre del año futbolístico, Álvaro Gutiérrez utilizó a 23 jugadores. Solamente participaron de los 15 encuentros el golero, Gustavo Munúa, y el goleador, Iván Alonso. Rafael García, Gonzalo Porras, Santiago Romero, y Gastón Pereiro se perdieron de un partido cada uno. Maximiliano Calzada participó en 12 de los 15 partidos, siendo una alternativa constante para el entrenador.

Con más de 10 juegos y menos de 14 -además del mencionado Calzada- se ubican: Carlos De Pena (12), Diego Arismendi (12), Henry Giménez (11), Diego Polenta (11), Álvaro Recoba (11) y Alfonso Espino (11). Este último ocupó la plaza de Juan Manuel Díaz a partir de la quinta fecha ante Danubio y se constituyó en el dueño del lateral izquierdo tricolor.

A partir del ingreso de Diego Polenta en la cuarte fecha del campeonato, tomando el lugar de Guillermo De Los Santos, Nacional recibió apenas 2 goles del total de 7 que le convirtieron.

Los futbolistas que menos participación tuvieron en el Apertura fueron Pablo Álvarez (5), Ignacio González, Juan Manuel Díaz y Guillermo De Los Santos (4), y con 3: Jorge Fucile, Juan Cruz Mascia, José Aja y Sebastián Taborda.

Para la segunda parte del Uruguayo, Nacional perdió a Rafael García (transferido a Monarcas Morelia) , Maximiliano Calzada (libre), Henry Giménez (libre), Pablo Álvarez (libre) y Juan Cruz Mascia (cedido a Wanderers), además del preparador físico, Prof. Marcelo Giarrusso.

Gonzalo Bueno, Ribair Rodríguez, Christian Tabó y Carlos Valdés llegaron al Bolso para reforzar a un equipo que tendría doble competencia y toda la ilusión de avanzar en la Copa Libertadores.

Adiós a la Copa, llegan las lesiones

La pronta eliminación de la Copa nos dejó un plantel numeroso. En esta ocasión fueron 26 los futbolistas a los que echó mano el técnico. A la necesidad de rotar el plantel y el hecho de que varios jugadores no repitieran su accionar del Apertura se sumaron las lesiones que comenzaron a estar a la orden del día. En diferentes momentos del campeonato y por períodos dsímiles, Gutiérrez no pudo contar con Gustavo Munúa, Santiago Romero, Alfonso Espino, Iván Alonso y Diego Arismendi. Incluso a Diego Polenta hubo que apurarlo al comienzo del torneo y Jorge Fucile e Ignacio González, al igual que en el primer semestre, se mantuvieron buena parte del campeonato en recuperación.

Números enfrentados

En lo que va del Clausura, Nacional ha obtenido el 50% de los puntos jugados, casi la mitad que los del descollante Apertura. De ocho jugadores que acompañaron al goleo de Alonso en la primera mitad, la cifra se redujo a seis, aunque con mejor porcentaje para los acompañantes. En el Apertura, el goleador tricolor convirtió el 44% de los goles tricolores y en el presente Clausura, los goles aportados por Iván son un 27% de la cantidad de anotaciones del Bolso.

Son 22 los tantos a favor que tiene Nacional, de los cuales 6 llegaron de los pies de su goleador, Iván Alonso, mientras que los restantes 16 se reparten entre Carlos De Pena (5), Leandro Barcia (5), Gastón Pereiro (2), Diego Arismendi (2) y Gonzalo Ramos y Sebastián Fernández (1).

El descenso en goles convertidos entre Apertura y Clausura es de 12 anotaciones -34 contra 22- , mientras que los goles recibidos se multiplicaron por 2.5. Nacional suma 18 goles en contra en lo que va del torneo, contra los 7 del Apertura.

Gonzalo Porras es el futbolista con mayor número de encuentros disputados en la segunda mitad del Uruguayo. Porras no ha faltado en ninguna ocasión, por lo que suma 14 presencias. Ocho jugadores cuentan con 10 o más participaciones: Carlos De Pena, Leandro Barcia y Diego Polenta con 12, Sebastián Fernández e Iván Alonso alcanzan a las 11 intervenciones, mientras que Diego Arismendi, Gastón Pereiro y Alfonso Espino actuaron en 10 de los 14 partidos disputados hasta el momento.

El porqué de las cosas

Hasta acá los números, que no aportan un por qué, sino un a base para el análisis. Para ensayar una explicación, buscamos la opinión de los dos analistas “de la casa”, Daniel Puppo y Diego Ávalo y la de dos invitados, Daniel Enríquez, ex gerente deportivo de la institución y Javier Moreira, relator de Pasión Tricolor.

Recuperar la estabilidad

El Nacional del Apertura fue un equipo inusual, debido a la calidad y diferencia que marcó el plantel. Si bien no fue lucido en su juego, fue altamente efectivo. Tanto así que no se ganó holgado solamente el campeonato, sino varios de los partidos, anotando en el momento justo. Incluso cuando el rival en alguna oportunidad jugaba "mejor", Nacional concretaba cuando llegaba. Así se terminó ganando el Apertura de la forma en que todos queremos.

Hubo varios jugadores que lograron destacarse: Iván Alonso aportando goles, Gustavo Munúa y Diego Polenta, solidez y liderazgo a la defensa y Álvaro Recoba y Gastón Pereiro calidad en el juego.

En cambio en el Clausura se perdió efectividad, errando goles en varios partidos y en los momentos en que no se podía fallar. Se dio vuelta todo de una manera a la que es difícil encontrarle explicación. Un plantel que debería estar potenciado, por la ventaja que traía del torneo anterior y los jugadores que llegaron para la segunda parte, no la embocaron. Las cosas no salieron y se sumaron problemas de lesiones. Si bien no vi que en el Apertura se corriera más que en el Clausura, noté que el del primer semestre estaba más fresco; buscando y logrando que la pelota entrara cuando debía hacerlo. A raíz de esto empezaron a correr los nervios, la presión, los comentarios de la gente, y todo esto comenzó a generar una desconfianza que se va transmitiendo y ahí, toda la fortaleza anímica que tenía el equipo, obtenida en base al éxito deportivo que iban sumando partido a partido, que lo había transformado en imbatible, fue mermando y se transformó en un equipo mucho más frágil; en defensa, en contención, en definición. Dudo que el cuerpo técnico haya cambiado la metodología de trabajo, simplemente las cosas no se dieron y no hubo un "Plan B". Se siguió esperando por el siguiente resultado y ahora lo que resta es esperar por la final. 

Tan sencillo como eso, en el Apertura anduvieron todos claritos: el grupo, el plantel, Álvaro (Gutiérrez). Los cambios salían bien porque los jugadores respondían. La irregularidad que desembocó en la cancha, los cambios en los resultados, llevaron al equipo a una inestabilidad y ahora habrá que recuperarse. No tengo duda que se puede, hay plantel y entrenador con la capacidad necesaria.

Daniel Enríquez

Centrarse en lo anímico

Nacional tuvo un bajón de resultados si comparamos el Torneo Apertura con el Clausura. Creo que este bajón se debe a dos cuestiones básicamente relacionadas al aspecto motivacional del jugador. Alguna vez escuché a un técnico exitoso decir que el desempeño del futbolista se basa en tres facetas: la física, la técnica y la anímica. Si una de ellas falla, seguramente no logre destacar.

Creo que en este equipo tricolor falló lo anímico por dos motivos fundamentales:

El primero, la distensión luego del objetivo cumplido. El Torneo Apertura se ganó con luz , consiguiendo un récord de puntos obtenidos en un campeonato corto. Esto terminó siendo contraproducente ya que relajó a los jugadores y no permitió iniciar el semestre concentrados y dando el máximo de si mismos.

El segundo aspecto -también relacionado a lo anímico-, fue la eliminación temprana de la Copa Libertadores. El no haber podido acceder a la Fase de Grupos sin dudas afectó emocionalmente al equipo. Las primeras fechas se perdieron puntos importantísimos y cuando reaccionaron ya era tarde porque veníamos lejos de los punteros.

Por el mismo motivo creo que estos últimos partidos del Clausura no sirven para analizar lo que puede ser la actuación del equipo en la final, ya que la motivación que se logra en un partido de estas características es muy difícil de conseguir en otro en el que hay poco o nada en juego.

Sin dudas la final tendrá a los protagonistas enchufados y jugando a su máximo potencial, lo que hará seguramente mejorar el rendimiento que viene mostrando el equipo.

Diego Ávalo
decano.com


En fútbol no hay certezas

Existen varias circunstancias para analizar las diferencias más visibles entre el notable Apertura y el deslucido Clausura de los dirigidos por Álvaro Gutiérrez.

El equipo del Apertura se basó en un conjunto que no mostró fisuras entre sus líneas y que principalmente no sufrió demasiado en defensa, la prueba de ello son los pocos tantos que le anotaron a Nacional en todo el torneo. Por otro lado, las posibilidades que se generaron en ataque, en un buen porcentaje culminaron en gol.

La figura del 4-2-3-1 que dispuso Guti desde el inicio del certamen, contó con el esfuerzo de todo el equipo aplicado al sistema. El primer marcador era Iván Alonso y todos cubrieron los espacios en retroceso en forma muy eficiente. No se caracterizó por un juego vistoso pero sí muy efectivo, además de contar con actuaciones individuales muy destacadas de varios jugadores.

El Clausura comenzó luego de la caída impensada contra Palestino de Chile por la clasificación a la zona de grupos de la Copa Libertadores, que pegó muy duro en todo el plantel. A esto se sumó una sensible bajada en el nivel individual de los jugadores.

Aunque el sistema fue el mismo, se notó desde el principio que el equipo sufrió demasiado, y se comenzaron a recibir goles muy fácilmente. También es lógico pensar también que los rivales ya no se sorprendieron.

La principal razón de este bajón es la anímica, la derrota ante los chilenos generó desconfianza y las continuas lesiones nunca permitieron que el equipo se repitiera y lograra una automatización.

El otro punto a considerar es el aspecto físico, Nacional terminó los partidos del Apertura arrinconando al rival a base de preparación. Muchos goles fueron convertidos en los últimos treinta minutos del segundo tiempo, en el Clausura eso no ocurrió.

No obstante esto, en el partido por el Clausura ante los nacidos en el año 1913, en un compromiso de trámite parejo, Nacional jugó mejor que el rival, fue superior en la cobertura de espacios en defensa (prácticamente no le generaron situaciones de gol) y terminó -como había sucedido en el Apertura-, arrinconando al rival hasta el último minuto del encuentro.

Para la final el Decano tiene una ventaja incomparable, mientras que el rival tiene una sola bala y debe dar en el objetivo. Nacional puede ir por el partido final arriesgando un poco más que el adversario, el oponente no tiene alternativa, es a matar o morir.

Nosotros tenemos que ir a ganar sin ninguna especulación y meter la presión en el lugar de la cancha que lastime al contrario. Guti lo sabe, los jugadores también, pero en fútbol no hay certezas, jamás.

Daniel Puppo
decano.com

Salir de la confusión

Salvo algunos partidos puntuales, en el Apertura tampoco fuimos un equipo que nos caracterizáramos por tener un gran juego. Nacional -como todos los equipos- tiene fortalezas y debilidades. En el primer semestre el Bolso supo maximizar esas virtudes, que a mi entender fueron las de ser un equipo solidario, bien parado, corredor, metedor y caracterizado por tener una contundencia muy importante a la hora de las jugadas de gol que creábamos y los goles que convertíamos. A esto hay que sumarle que había una clara idea de juego. Podría gustar o no, pero Nacional jugaba gran parte de los partidos, incluso de locales en el Parque, esperando a los rivales y liquidando a los mismos con velocidad y de contragolpe. 

A mi entender, la diferencia más grande en este Clausura es que las fortalezas que tenía el equipo decayeron y las debilidades se acrecentaron.

Para empezar se extrañó mucho al Rafa García. En el Apertura nos costó tres fechas encontrar la defensa (hasta que entró Polenta), pero en el Clausura nunca hubo un acople entre Polenta y su compañero de zaga, ninguno de los que jugó terminó conformando. Esperemos que Sebastián Gorga sea ese compañero.

El otro gran problema fue el anímico y por ende, de confianza. Nos costó mucho la eliminación en la Copa. Me da la sensación que Guti, después de hacer 42 de 45 puntos, estaba convencido que la forma de jugar era la misma de siempre. Por eso planteó el partido en Chile de esa manera -que le había dado resultado-, pero la dura eliminación, el empate ante Defensor y el perder ante Sud América hicieron que todos empezáramos a cuestionar esa forma de jugar. Incluso el propio DT lo hizo, siendo autocrítico y asumiendo que “nos habían tomado los puntos”. Ante esto, lo que hizo fue empezar a probar otras variantes tácticas y hasta de jugadores, lo que nos llevó a entrar en una confusión que nos quitó confianza, los resultados no se dieron y el equipo entró en una irregularidad, provocada por la falta de confianza, cosa que en el fútbol te mata.

Para redondear, creo que nuestro querido Nacional tiene cosas buenas e importantes de cara a una final, como por ejemplo jugadores que meten y corren. A eso le sumo la personalidad y clase de varios hombres para jugar una final o un clásico, tenemos jugadores que en este tipo de partidos rinden más.

La debilidad siempre fue la de no ser un equipo que tenga la pelota y genere por esa vía, por lo tanto creo que no podemos pretender jugar ahora como nunca lo hicimos. Nos guste o no, lo que nos depositó en la final fue el jugar con un estilo que no se caracterizó por la posesión de pelota. El 14 el objetivo es ganar y creo que tenemos más chances de lograrlo si el equipo se para y juega como mejor lo supo hacer: 4 2 3 1, esperando y saliendo rápido, siendo un equipo vertical y no de traslado. 

Abrazo grande y tricolor gracias a decano.com por la invitación a comentar en este espacio, los espero en Pasión Tricolor 1010 AM.  Arriba Nacional

Javier Moreira
Pasión Tricolor







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