Por Manoel Castanho
18 Nov 2020
opinión

En el ámbito local y con jueces a favor, llevado de la mano, el equipo puede ganar algo. Las cosas cambian radicalmente cuando se trata de jugar torneos internacionales, sin árbitros uruguayos.

Hubo un tiempo en el que cualquier cosa podría servir para justificar los fracasos internacionales del tradicional rival. El tiempo pasó y una cosa sigue igual.

El año era 2013. Llevado de la mano en aquel infame campeonato uruguayo [1], el tradicional rival aseguró la clasificación para los dos torneos continentales: la Copa Sudamericana de aquel mismo año y la Copa Libertadores del año siguiente. En el primero de ellos, el sorteo determinó que el rival sería Cobreloa, de Chile; y luego de traer un empate sin goles desde el país andino, una victoria serviría para confirmar la clasificación. Un trámite. Pero no fue así: en el estadio Centenario, los chilenos vencieron por 2 a 0.

¿Un fracaso del club? Nada de esto. Para los dos principales periódicos orientales, la culpa era del calendario [2] [3]. “La particular realidad del fútbol uruguayo volvió a dejar a otro equipo eliminado de una competencia internacional”, publicó El Observador. La argumentación y la realidad – que, en este caso, estaban muy distantes – fueron discutidas por éste columnista en decano.com, en un trabajo que se puede leer en el link [4]. Leelo, que te vas a divertir.

Las notas de prensa tuvieron el mérito de traer a discusión el calendario del campeonato uruguayo, que sí, tenía problemas. Durante casi tres meses, no había partidos en la mitad del año. Los equipos de primera división jugaban apenas 30 partidos oficiales, el menor número en Conmebol. La temporada, adaptada al calendario europeo, no arrancaba antes de la segunda mitad de agosto.

El año es 2020. El tradicional rival iba “por la sexta”, en las palabras del entrenador que asumió luego de la destitución de Diego Forlán, pero cayó eliminado de la Copa Libertadores en la fase de grupos – tal como sucedió en cada participación después del 2002, con una sola excepción [5]. Entonces, ¿quien dice que no es candidato a la Copa Sudamericana? El primer partido, en Argentina, terminó con un 0 a 0 contra un rival que hacía siete meses que no disputaba un partido oficial. Algo que se sumaba a un mal arranque en el torneo Intermedio y al pobre desempeño en el torneo Apertura.

Pero tal como en las ocasiones en que las crisis se tapaban con maquetas, esta vez la prensa puso las luces en la otra vereda – la nuestra – con la situación del arquero Luis Mejía. Nacional respondió el viernes y venció el sábado; Peñarol perdió el domingo, pero no importaba porque “iban por la Copa Sudamericana”. Llegó el día y luego de 90 minutos sin goles, dos penales en los descuentos determinaron el 1 a 1 que clasificó a Vélez por el gol de visitante. Por su parte, River Plate y Fénix avanzaron a octavos de final.

Ahora ya no hay maquetas para presentar, porque el tradicional rival (cada vez más rival y menos tradicional) ya tiene su estadio (aunque vaya uno a saber cuándo lo van a pagar); no hay títulos ficticios basados en estadísticas realizadas por particulares con criterios oscuros. Desde el año 2017 el calendario del fútbol uruguayo ya no sigue la temporada europea, y además los equipos juegan 37 veces, lo que quizás aun no sea el ideal, pero ya son más que 30 partidos. Además, Peñarol se encontraba en pleno rodaje y su rival en el torneo continental no disputaba un partido oficial desde marzo.

Todo cambió, excepto una cosa: el tradicional rival sigue sin pasar de octavos de final en la Copa Sudamericana (esta vez ni siquiera llegó). Y no hay humo para taparlo. Ovación hizo un trabajo interesante al publicar todo el historial del aurinegro en la Copa Sudamericana [6]. Lo que demuestra de forma clara que no era culpa del calendario. En el ámbito local y con jueces a favor,

llevado de la mano, el equipo puede ganar algo. Las cosas cambian radicalmente cuando se trata de jugar torneos internacionales, sin árbitros uruguayos.

Así y todo, uno lee el análisis de Marcelo Decaux [7] y se encuentra con esto: (…) “Y todo esto luego de la enorme frustración de haber perdido el tricampeonato uruguayo de forma poco creíble en diciembre pasado”. No, hombre. Los campeonatos de 2017 y 2018 fueron obtenidos llevando al equipo de la mano, con arbitrajes escandalosos (especialmente durante el Clausura 2017 y en la final del 2018).

Los “vrutos”

Hay bruta competencia en esta ocasión. O “vruta” competencia, diríamos.

Cuando Cristian Rodríguez anotó el gol de empate, los relatores Jorge Barril [8] y Enrique Hananía [9] no se dieron cuenta de que el resultado aun no servía. Un error que no es inédito: ya lo cometió hace unos años, casualmente en una situación muy similar, también de Peñarol, también por Copa Sudamericana, Alberto Sonsol [10].

Están los que discuten si un resultado se merece o no. Y el 1-0 parcial de Vélez… no era merecido… a no ser por un penal. “El penal fue muy bien ejecutado por Thiago Almada para el 1-0 que el equipo argentino no había merecido a no ser por esta jugada imprudente del zaguero aurinegro” [11].

Mario Saralegui también se gana un lugar como subcampeón en esta disputa. Hablando del partido contra Vélez, tiró esta joyita [12]: “El fútbol cambió tanto que hoy es más fácil ganar afuera que de local”. El periodista Jorge Señorans tuvo que llamarle a la razón: “Sin embargo la estadística señala que a Peñarol le costó mucho ganar en el exterior”. Saralegui no se dio por vencido: “Las estadísticas son números y los números son fríos. El dato es real, pero a pesar de ser real sigue siendo subjetivo. Una cosa es el número, otra es el partido”. Claro… sobre todo si el número se refiere a los goles anotados. (Y si por alguna razón él me contesta, queda en el folklore del fútbol y listo).

Pero el “vruto” campeón esta vez no podría ser otro. En Ovación [13] se alabó los números de Darwin Núñez en Benfica: “El delantero uruguayo está en gran nivel, pero su resultado podría ser superior de no mediar la intervención del videoarbitraje”. En otro tiempo los árbitros eran culpables de cobrar mal. Ahora son culpables de cobrar correctamente. Como diría Eber Ludueña, el problema es que el árbitro lo vio...

Lista de links

[1] https://www.republica.com.uy/penarol-tambien-lo-gano-en-la-cancha-de-afuera

[2] http://www.elobservador.com.uy/noticia/257055/victimas-del-calendario/ [3] http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/expuestos-calendario-partidos-oficiales.html [4] http://www.decano.com/columnas/499/la-culpa-es-del-calendario

[5] Aquí no un link, pero un comentario: lo mismo sucedería en 2011 si Independiente hubiese vencido uno solo partido contra Godoy Cruz. El equipo de Peñarol del 2011 es el único de la historia a llegar a una final de Copa Libertadores con saldo de goles negativo (-3). [6] https://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/historia-negativa-penarol-copa-sudamericana-eliminado-octavos-final-le.html

[7] https://www.elobservador.com.uy/nota/ni-la-sexta-ni-la-sudamericana-y-a-10-puntos-en-la-anual-el-fracaso-tan-temido-de-penarol-2020115080 [8] https://twitter.com/i/status/1324188648787578881 [9] https://twitter.com/i/status/1324185583334363142 [10] https://twitter.com/i/status/1324212832947286017

[11] https://www.elobservador.com.uy/nota/penarol-busca-un-poco-de-paz-en-los-resultados-y-va-por-el-triunfo-ante-velez-2020114205857 [12] https://www.elobservador.com.uy/nota/saralegui-los-consejos-de-barrera-por-el-twitter-la-eliminacion-y-la-anual-yo-soy-como-soy--202011515380 [13] https://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/var-actuando-duro-adversario-darwin-nunez-cuatro-goles-anulados-benfica.html

Foto: curiosfera-historia.com

Manoel Castanho

Nacido en Rio de Janeiro, Manoel Castanho es periodista graduado por la Universidade de Brasilia. Hincha de Nacional por iniciativa propia desde los 10 años de edad, aprendió a amar la rica historia del club y estudia todo lo que cae en su mano para conocerla mejor. Su único vínculo con Uruguay es el amor por Nacional y gracias a esto tiene dos millones de amigos.





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