Por Recibimos y publicamos
23 Set 2013
Cecilia

No pocas cosas significa el color celeste.

Si bien su etimología deriva del latín y significa celestial, en su significado espiritual habla de la generosidad y de la rareza en el aura, saliendo del yo y buscando la felicidad de los demás.

Si a ese color celeste se le agrega sobre el corazón un escudo tricolor, no hay otra forma que no sea felicidad.

Mucho se ha hablado en estos tiempos y por supuesto desde veredas contrarias si es imperioso que Nacional haga esto considerando que la celeste es de todos, a lo que podemos acotar que cuando la celeste debió de ser de muchos en el año 1903…solamente fue de Nacional.

Una vez pitado el inicio por el referee ya los albores del match nos entregaron un juego de gran intensidad mientras los players de ambas escuadras disputaban el balón intentando alcanzar las áreas de los goalkeeper mientras los aficionados que abarrotaban el señero predio entonaban cánticos de aliento y desplegaban  sus estandartes” hubiera dicho una crónica de la época.

La mía dice que a los diez minutos ya estábamos gritando un gol, y si bien los términos pueden ser distintos la emoción es la misma de aquel setiembre de 1903 y se trasladó 110 años después a un puñado apretado de camisetas celestes y por transitiva a los que pensamos que honrar esa camiseta no es vanagloriarse sino hacer lo justo.

Fue una victoria trabajosa. Porque ustedes que habrán visto o escuchado el partido saben que no fue fácil mantener ese uno a cero, que podía haber sido más amplio si los delanteros hubieran tenido más definición,  pero que se gestó desde una línea mediocampista en la cual el espíritu de  “Miguelón”  Nebel, aquel capitán de aquella tarde, estuvo esta tarde presente.  No lo duden.

Si ven ustedes la foto por un rato de aquella escuadra apreciarán como esas miradas están más vivas que nunca.  Nos miran a los ojos.

Nuestro goalkeeper aunque no fue demasiado exigido tuvo oportunidad de mostrarse en algunas ocasiones y al final se demostró la valía de nuestros footballers que supieron mantener la mínima diferencia en su valla, frente a un team que venía invicto y cuyo atildado juego ha sido elogiado por los versados especialistas del deporte del balompié.

Esta crónica no puede expresar mucho más.

Es una crónica de un partido por un torneo corto en el comienzo de una primavera fría donde el calor siempre lo pone la tribuna y se ganaron tres puntos esenciales. Pero más que una crónica es un evocación a aquellos tricolores que una mañana cruzaron el río ancho como mar en un partido que estuvo por suspenderse frente a las deserciones de los demás, para cumplir y plantarse frente a un destacado combinado al que se consideraba de antemano favorito,  para ganarle con autoridad y demostrar que asumir la responsabilidad de representar al futbol uruguayo es un motivo suficiente y contundente, por lo cual siempre vale la pena festejarlo.

Y qué mejor que hacerlo en casa y ganando. Le duela a quien le duela.

Cecilia810


Cecilia 810

Cecilia es la lectura más esperada después de cada partido. Un bálsamo en los momentos difíciles y un tónico para acompañar la euforia





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