Por Pablo Fascioli
30 Dic 2016
Historia

No hubo, no habrá, otro igual.

Hace unos meses escribía que son pocos los elegidos que pueden ser recordados en la historia solo por su nombre de pila. Todos los hinchas de Nacional sabemos a quién nos referimos cuando decimos Abdón, él Hugo y principalmente Atilio. Los hinchas de otros equipos también.

No recuerdo cuando fue la primera vez que escuche ese nombre aunque la leyenda cuenta que fue en alguna noche en la que, siendo bebé, no me podía dormir y mi abuelo, para que lo hiciera, me nombraba en voz baja las hazañas de ese muchacho de bigote que había llegado de Boca Juniors y así empezar a conocer la historia de su ídolo.

“Si se llama Atilio, debe ser bueno”

Atilio Ceferino García Pérez, nació el 26 de agosto de 1914 en Junín, provincia de Buenos Aires. Comenzó su carrera futbolística en el Moreno de su ciudad natal donde sus actuaciones llamaron la atención de Platense en donde debutó en 1931 y actuó hasta que recibiera en 1937 la llamada de Boca Juniors. En el Xeneize disputo 7 partidos y convirtió 6 goles.

Atilio Narancio, “El Padre de la Victoria”, había viajado a Buenos Aires en busca de jugadores para reforzar a Nacional de cara a la temporada de 1938. Debido a la tradicional amistad con Boca recaló en dicho club en busca de alguna figura. Los dirigentes del club de la Riviera le ofrecen una nómina de nombres y entre ellos le llamo la atención el de un muchacho que se llamaba como él, lo que lo llevó a expresar que “si se llama Atilio, debe ser bueno”. Así fue como el 14 de enero de 1938, mezclado con los turistas argentinos que venían a veranear, llegó a la sede con su valija de cartón el nuevo jugador de Nacional.

Comienza la historia

Al otro día de su llegada a Uruguay y sin haber entrenado con sus nuevos compañeros, Atilio salta a la cancha del Estadio Centenario para disputar un amistoso frente a Chacarita Juniors. El debut no podía ser más auspicioso: Nacional gana 3 a 2 con dos goles del recién llegado. A los pocos días comienza el Campeonato Nocturno Rioplatense (sobre el que hablé unas columnas atrás) que enfrentaba a los grandes del Río de la Plata. En dicho campeonato Nacional se proclama campeón en el encuentro frente a Peñarol a falta de dos fechas, convirtiendo Atilio sus dos primeros goles clásicos para la victoria por 2 a 1. Atilio fue el goleador del Campeonato con 12 goles.

Durante la temporada de 1938 se logra el primer Torneo de Honor que dará forma al único sexenio del futbol Uruguayo y a nivel personal Atilio lograría el título de goleador del Campeonato Uruguayo. Atilio seria siete veces consecutivas el goleador máximo campeonato uruguayo y lograría ese título una vez más en 1946 para ostentar el record de ser el jugador que más veces lo consiguió. En esa primera temporada convertiría 52 goles en 41 partidos.

El Quinquenio de Oro

Desde 1939 a 1943 Nacional dominaría el futbol Uruguayo de una manera en la que ningún equipo logro hacerlo; solo a modo de ejemplo recordar que durante esos 5 años solo perdió 10 partidos por Campeonato Uruguayo, ganó 10 clásicos de forma consecutiva, en el campeonato de 1941 fue campeón habiendo ganado los 20 partidos del mismo y propinándole a Peñarol la mayor goleada clásica de la historia por 6 a 0, entre otros muchos récords que recordábamos en la anterior columna.

Pieza fundamental del ataque tricolor fue “Junín” quien sería el goleador indiscutido de esta época. El mayor goleador clásico de la historia convirtió durante su carrera 35 goles y por campeonato Uruguayo 22. Dentro de estos por Campeonato Uruguayo encontramos el gol del triunfo en la final del Uruguayo de 1939, el record de 4 goles la tarde del 8 de diciembre de 1940 para la goleada por 5 a 1 y 2 goles la tarde del 14 de diciembre de 1941 para el histórico 6 a 0.

El más grande goleador

Atilio jugó desde 1938 a 1950 en Nacional, a nivel local durante ese lapso logró 8 campeonatos Uruguayos: 1939, 1940, 1941, 1942, 1943, 1946, 1947 y 1950. Como dijimos antes, fue 8 veces máximo goleador, 7 de ellas de forma consecutiva; fue además 8 veces campeón del Torneo de Honor y 2 veces del Competencia. A nivel internacional logró el Campeonato Nocturno Rioplatense de 1938, 3 Copas Río de la Plata “Ricardo Aldao” en 1940, 1942 y 1946; y una Copa “Escobar-Gerona” en 1945.

Atilio convirtió 464 goles con la camiseta de Nacional en 438 partidos, siendo el máximo goleador del club. Por Campeonato Uruguayo, convirtió 208 goles en 210 partidos con un promedio de 0,99 goles por encuentro, siendo el mejor de toda la historia del futbol oriental.

Convirtió 35 goles clásicos en 44 partidos, con un promedio de 0.79, 22 de ellos por el Campeonato Uruguayo.

La carrera de Atilio con Nacional por el Campeonato Uruguayo culmina el 9 de noviembre de 1950 derrotando a Bella Vista por 3 a 0 y convirtiendo su último gol con la camiseta blanca. Su último partido sería un amistoso jugado en Santiago de Chile frente a Botafogo el 21 de febrero de 1951.

Atilio es uno de los cuatro jugadores argentinos que lograron más de 300 goles para un mismo club, los otros tres fueron Ángel Labruna en River, Alfredo Di Stefano en el Real Madrid y un tal Lionel Messi en el Barcelona.

Atilio García nos dejó el 12 de diciembre de 1973 pero su espíritu flota todavía en la tribuna que lleva su nombre en el Gran Parque Central y vive en el susurro de los abuelos que le cuentan a sus nietos los goles de aquel 9 de bigote que vino de Junín para convertirse en el más grande ídolo del club gigante del Uruguay. Cuando esos abuelos ya no estén será responsabilidad de cada uno de nosotros el trasmitir las historias de Atilio y sus compañeros a las nuevas generaciones de Bolsos. Atilio García, “Bigote”, “Junín”, no hubo, no habrá otro igual.

Pablo Fascioli

Bibliografía consultada

“El libro de Atilio García” Horacio Paiva

https://twitter.com/CNdeFhistoria/status/769013015110905856

Twitter Oficial Comisión de Historia y Estadística de Nacional


Pablo Fascioli

Ex Integrante de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Football.





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